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Élise de la Serre (1768 - 1794) fue una Templaria francesa que perteneció a la familia de la Serre, una familia de nobles que vivió en Versalles. Hizo sus estudios en la Maison Royale de Saint-Louis. Cabe destacar que, pese a que convivió con Arno Dorian desde 1776 como si fuesen hermanos, oficialmente nunca llegaron a ser hermanastros.

A sus 6 años de edad los Carroll (una de las familias Templarias más importntes de Inglaterra) contrataron a Bernard Ruddock para que asesinase a su madre, Julie de la Serre. Al final ambas salieron de aquel intento de asesinato con vida, aunque esto influyó mucho en su futuro. En 1788 Frederick Weatherall consguió encontrar a Ruddock gracias a sus contactos. Poco después de su regreso a Francia, se celebró en Versalles su iniciación en la Orden. Ese mismo día fue cuando su padre, François de la Serre, fue asesinado. Desde este momento técnicamente fue Gran Maestre de los Templarios Franceses. A partir de entonces centró toda su atención en vengar la muerte de su padre. Precisamente para esto se alió con Arno, ya que ambos tenían un objetivo común. Élise creía que era posible una tregua entre Assassins y Templarios debido a unas cartas que Jennifer Scott le dio junto a un collar. Estas cartas fueron escritas por su hermano Haytham Kenway, y en ellas hablaba, entre otras cosas, de que él veía posible una alianza entre Assassins y Templarios. El collar en su momento fue un regalo para Jenny, pero ella nunca se lo llegó a poner ya que era un collar Templario y ella no formaba parte de la Orden.

Biografía

Antes de la muerte de su padre

Niñez

A los 5 años la internaron en un convento, pero pronto la sacaron ya que la Madre Superiora la castigaba con la vara por ser una niña conflictiva. De esto se dieron cuenta una vez que fueron a visitarla. Julie le dijo a la Madre Superiora que esperaba que fuese capaz de mantener el orden, e inmediatamente sacaron a Élise del convento.

Cuando tenía tan solo 6 años conoció por primera vez a Frederick Weatherall, que era alguien muy cercano a su madre. Mientras caminaban los tres junto a Scratch (era la mascota de la familia, un lobero irlandés) estuvieron a punto de ser atacados por un lobo, aunque finalmente no pasó nada. En primavera de ese año la familia Carroll viajó desde Londres, ya que Peter Carroll iba a reunirse con François de la Serre. Mientras tanto, Élise y Julie dieron un paseo por los jardines con Mrs. Carroll y su hija May, que para aquel entonces tenía 10 años. Ella estuvo todo el rato molestando a Élise y metiéndose con ella, sobre todo por ser más pequeña. Finalmente mencionó algo sobre su destino, aunque Élise aún no sabía a que se refería.

De hecho, sus padres no le revelaron que eran una familia de Templarios hasta los 8 años, aunque seguramente su intención fuese esperar a los 10. Esto se debe a que las asaltaron a ella y a su madre un día al salir de comprar zapatos, con la intención de asesinar a Julie. Esto es algo que Élise no olvidaría, ya que unos cuantos años después buscaría a aquel hombre. Pese a lo que la mayoría pensaba, Julie insistió en que no se trataba de los Assassins. Dijo que no encontró nada que pudiera identificar a los atacantes como Assassins, aunque la verdad es que lo decía porque tras asesinar a uno de los atacantes el otro huyó, y eso no es algo que hubiera hecho un Assassin. Finalmente, François y Julie se vieron obligados a contarle a Élise que su familia pertenecía a la Orden Templaria y que, algún día, ella sería Gran Maestre. Además Élise llevaba cosa de un año entrenando sus habilidades de combate con Weatherall. En diciembre de ese año fue cuando tuvo lugar el asesinato de Charles Dorian en Versalles, lo que significa que desde aquel entonces Arno empezó a vivir con la familia de la Serre.

En 1778, es decir, cuando tenía 10 años, su madre se estaba muriendo. Para Arno esto solo significó que no podía jugar con Élise, ya que no tenía mucha relación con Julie y obviamente Élise pasó mucho tiempo con ella durante sus últimos días de vida. Es por eso que, durante esos días fue François quien pasó mucho tiempo con él. Poco más de una semana antes de que su madre muriera, Élise recibió una nota de Weatherall que decía que deseaba reunirse con Julie en la biblioteca a medianoche sin que nadie lo supiera. Antes de morir, Julie le dijo a Élise que su muerte le hacía vulnerable a François y debería ayudarle. Además la dijo que estaba orgullosa de ella y que algún día sería Gran Maestre. Ese mismo año fue cuando la dijeron que se iniciaría en la Orden tras completar sus estudios y que Arno era descendiente de Assassins. Debido al temor que tenían de que estos le encontrasen algún día (esto se debía a que eran conscientes de que Arno poseía ciertas habilidades, aunque aún no sabían cuales), François quería "guiar" a Arno aunque a Élise no le gustaba la idea y le dijo que ella misma lo haría.

Tras su muerte aparentemente todo siguió como si nada hubiese pasado. Por un lado Élise se alegraba de haber podido estar con su madre hasta el final, aunque por otro su muerte la entristecía mucho (al igual que a Weatherall). Cabe destacar que establecieron los horarios para que Arno no la viese entrenar con la espada.

Estudios

Maison Royale

La Maison Royale de Saint-Louis, o Palais de la Misère según Élise, es el lugar dónde realizó la mayor parte de sus estudios. Pasaba allí todo el día, y solo podía volver a su casa en vacaciones. Como es de esperar, sí que podía recibir visitas, aunque Madame Levene siempre estaba presente y no se iba aunque se lo pidiesen. Pese a esto, la única forma que tenía para comunicarse con Arno era mediante cartas. Esto se convirtió en un gran inconveniente durante una visita de su padre en 1787. François la preguntó sobre el trato que habían acuerdo sobre Arno, aunque ella se hizo la loca. Acabó aceptando pese al miedo que tenía de que, en un futuro, pudiese perderle por no contárselo, ya que la dijo que si ella no hacía nada, lo haría él mismo. También la dijo que debía mejorar su comportamiento, ya que era bastante problemática.

Unos meses más tarde su comportamiento no había mejorado, ni siquiera había intentado persuadir a Arno para que se uniese a los Templarios. En enero del año siguiente (1788) Élise tuvo una pelea, por lo que Madame Levene mandó una carta a Versalles. Esta le comentó a Élise que esta vez su padre había mandado a un emisario en vez de venir él mismo, algo que la molestó bastante ya que ni siquiera podía venir él personalmente. Casi dos semanas más tarde vino el comisario. No tardo en reconocer su voz ya que se trataba de Weatherall, quien había cogido la carta antes que François y decidió ir él mismo sin que este lo supiera. Esta vez Levene se quedó fuera, ya que en teoría Weatherall iba a tomar las medidas que considerase adecuadas. Aunque obviamente intentaron disimularlo, en realidad estuvieron hablando todo el rato. Hablaron sobre su educación, sus padres, su futuro como Gran Maestre e incluso sobre la persona que había intentado asesinar a su madre varios años antes. Se trataba de Bernard Ruddock, un Assassin excomulgado. La dijo que iría a Londres para encontrarle, ya que se encontraba por allí y los Carroll podrían ayudarle. Élise intentó convercerle para ir también, ya que solo la quedaba un año y podría ser un "viaje de estudios".

Unos pocos días después se enteró mediante Judith, una compañera de la Maison Royale, que Madame Levene tenía un amante en el bosque. Élise decidió poner en práctica su entrenamiento para conseguir la información suficiente como para chantajearla, así que la siguió hasta la casa de Jacques, el jardinero. Pasaron un par de días, cuando inesperadamente Judith la dijo que Madame Levene quería verla en su oficina. Para Élise era la oportunidad perfecta para chantajearla y conseguir, a cambio de su silencio, una carta para su padre diciendo que el viaje es por estudios. Una vez ya estaba en su oficina empezaron a hablar. Lo que Élise no se esperaba es que el verdadero motivo por el que la había hecho venir no era el que le había dicho Madame Levene a Judith, sino uno totlmente diferente. Esta se sacó el diario de Élise de su escritorio y la dijo que había leído lo justo como para saber que pretendía chantajearla. Esto la enfadó muchísimo. Afirmó que la había visto seguirla la otra noche, aunque Jacques no era su amante sino su hijo. Finalmente la dijo que escribiría la carta a cambio de su silencio, ya que esperaba un cambio en su comportamiento tras su regreso de Inglaterra.

Viaje a Inglaterra

De Saint-Cyr se dirigió a los muelles de Calais. Al salir el cochero la avisó de que era peligroso estar por allí a esas horas. Debía llevar el bolso escondido y no acercarse a las tabernas, aunque ella precisamente pretendía ir a una para encontrar a alguien que la llevase a Londres por la mañana. Entró a una taberna. Una mujer en delantal le dijo que fuese a hablar con unos hombres que allí se encontraban, aunque acabó teniendo una pelea con ellos. Fue un hombre medio borracho quien la salvó, matando a uno de los matones con la espada corta de Élise. Justo después de eso, ella salvó a a una joven llamada Hélène de ser raptada por otro de los matones. Élise la dijo que debía encontrar a su gente, a lo que Hélène respondió que no tenía a nadie y ahora ella suya. Aquel hombre se llamaba Byron Jackson, y es quien las llevó a ambas a Londres. Durante el camino le enseñó algunos modales a Hélène para que no levantase sospechas al hacerse pasar por su criada. Después estuvo hablando con Élise. La pregunto si alguna vez había usado la espada en un combate real, a lo que respondió que no. Luego ella le dijo que estaba prometida, algo que obviamente no era verdad. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que amaba a Arno.

Al día siguiente llegaron a Londres, habiendo tardado un total de tres días. Se despidieron de Byron Jackson e inmediatamente se dirigieron a la casa de los Carroll, en Mayfair. Allí estaban Peter Carroll y su esposa Mrs. Carroll junto a su hija May, que no perdió la oportunidad de llamarla apestosa, y Weatherall, quien estaba un tanto enfurecido por no haberle hecho caso. Tras instalarse tomó prestado unos vestidos de May, quien intentó por todos los medios dejar claro que estaban pasados de moda. Ella lo hacía para molestar, aunque a Élise lo que realmente la irritaba era May. Mientras tanto Hélène estaba abajo con los sirvientes. Nadie sospechó de ella, ya que simplemente pensaron que era muy francesa. Después habló con Weatherall, quien debía actuar como si estuviese al tanto de su llegada. La informó sobre su misión de infiltrarse en la casa de Jennifer Scott. Aceptó porque no tenía otra opción, aunque al principio no pretendía hacerlo debido a que era la futura Gran Maestre de Francia. Élise era consciente de que era una misión difícil, aunque si quería que los Carroll la ayudasen a encontrar a Ruddock mediante debía llevarla a cabo. Le dijo a Hélène que su deuda ya estaba pagada, aunque esta la respindió que no se libraría de ella tan fácilmente, podrían ser amigas. Ese mismo día le escribió una carta de amor a Arno.

Pese a que los Carroll no apoyasen que Hélène acompañase a Élise en su misión, Weatherall les convenció de lo contrario, ya que de este modo Élise no tendría que preocuparse por ella. Se haría pasar por Yvonne Albertine. Llegaron a la casa de Jennifer, quien para aquella época tenía más de 70 años. Esta la dijo que conocía a su padre y a su abuela, Lucio y Monica Albertine, a lo que Élise (haciéndose pasar por Yvonne) respondió que ya habían muerto. También le recordó que su padre (obviamente no se refería a François, sino a Lucio) hirió a Haytham, aunque siempre se arrepintió de ello. Más tarde la llevó a su habitación. Desde la ventana veía Queen Square, donde estaba Weatherall. Hablaron un rato leyéndose los labios, y antes de que Élise se retirase a dormir la dijo que tuviera cuidado. La mañana siguiente Smith, el mayordomo, le dijo a Élise que Jennifer se encontraba mal y estuviese como en casa. Ese mismo día, sobre las once, salió a ver a Weatherall, quien le informó de su misión de conseguir las cartas que Haytham le envió a su hermana Jennifer varios años antes. Cuando volvió Smith la dijo que la próxima vez debía avisarle ya que, desde el asalto a la mansión Kenway, Jennifer insiste en que las puertas estuviesen bloqueadas en todo momento. Los siguientes días fueron muy similares, solo que ahora estaba al tanto de cuál era su misión. Estaba convencida de su mejor oportunidad sería conociendo bien a Jennifer. Al cuarto día esta salió de su habitación, por lo que le comunicaron a Élise que debía encontrarse con ella en los establos. Allí había mucha gente además de Jennifer. Cuando se encontró con ella le preguntó a Élise si eso es lo que esperaba ver en Londres, "idiotas cuyos horizontes apenas llegan más allá de los muros de ese parque". A esto Élise la respondió que no, ella había venido por el último deseo de su padre antes de morir. Estuvieron hablando un rato. Jennifer le preguntó a Élise (que recuerdo que se estaba haciendo pasar por Yvonne Albertine) cosas como si podían permitirse sirvientes o sobre su madre, aunque después cambiaron de tema y Jennifer empezó a hablar sobre su padre Edward Kenway y su hermano Haytham. Luego llegaron a la Mansión Kenway, e inmediatamente la llevó a la sala de juegos para que la viese. Durante esos cuatro días había tenido el tiempo que necesitaba para confirmar su teoría. Al parecer algunas de las cosas que dijo Élise no coincidían con lo que ocurrió en realidad. Por ejemplo, a Lucio y Monica Albertine les habían degollado mientras dormían hace unas cuatro semanas. Además Hélène les había dicho cuál era su nombre real, ya que la hicieron creer que Élise estaba en peligro. La preguntó que para qué quería las cartas. Tras contarle de nuevo la historia de su secuestro la preguntó que cuál creía que era el cagtigo de Assassins para los espías Templarios, a lo que Élise respondió que no le hiciesen nada a Hélène, ya que ella era inocente. Finalmente Jennifer admitió que veía bien en ella, por lo que la dio las cartas a cambio de que la dejasen en paz (ya que estaba cansada del conflicto entre Assassins y Templarios) y de que las leyese. Luego la dio un collar con una cruz Templaria que le regaló su hermano y ella no quería, ya que pensaba que debía ser para un Templario, quizás uno como Élise. Finalmente se llevaron a Hélène a otra sala y a Élise la dieron dos horas para leer todas las cartas, que la hicieron cambiar su forma de pensar ya que estaba de acuerdo con lo que decía Haytham en ellas.

Fuera las esperaba un carruaje. Durante el camino Élise aprovechó para disculparse con Hélène, aunque ella no se arrepentía ya que lo que aquellos hombres hubieran tenido planeado para ella en Calais hubiese sido peor. Al llegar a la casa de los Carroll vieron que había cierta actividad fuera. Consiguió llamar la atención de Weatherall, quien no solo la informó de que habían encontrado a Ruddock sino que la reveló el lugar. Le dijo al cochero que llevase a Hélène a Dover e inmediatamente se subió a otro para ir a donde se encontraba Ruddock. Debían llegar rápido, ya que detrás estaban los carruajes en los que iban Weatherall y los Carroll. Al llegar habló con un tabernero que la dijo que estaba usando el nombre Gerald Mowles y se situaba arriba, en la primera habitación a la izquierda. Subió las escaleras y entró a su habitación, aunque en vez de vengarse le salvó diciéndole que saliera por la ventana. Poco después llegaron los Carroll, a quienes les dijo que no sabía dónde estaba Ruddock. Estuvieron hablando sobre el contenido de las cartas de Haytham, aunque justo cuando Élise se las dio las tiraron al fuego, ya que no les gustaba lo que habían oído. Luego les acusó de estar tras el intento de asesinato de su madre debido a las ideas progresistas que esta tenía, algo que obviamente ellos negaron. No podían dejarla salir de Inglaterra, ya que algún día sería Gran Maestre y sostenía principios contrarios a los suyos. Es por esto que Peter Carroll llamó a su hija May para hacer los honores y probar sangre por primera vez, aunque esta batalla fue bastante corta ya que Élise rápido la asesinó. Weatherall y ella empezaron a combatir contra los espadachines de los Carroll, aunque pronto tuvieron que huir por la ventana. Fueron a Dover (más concretamente al puerto, donde además se encontraba Héñène) y, mientras huían en barco de regreso a Francia, Élise se los imaginaba entre la multitud. Weatherall, quien se había llevado un tiro en la pierna durante la huída, la advirtió de que irían a por ella a modo de venganza por haber matado a su hija. Además las verdaderas cartas de Haytham se las había quedado ella, las que habían echado el fuego en realidad eran algunas de sus cartas para Arno. Vendaron a Weatherall para que se recuperase un poco y, pese a toda la sangre que perdió durante el camino a Calais, no se quejó ni una vez.

Regreso a Francia

Cuando llegaron a Francia se dirigieron inmediatamente a la Maison Royale. Por un segundo no estuvo segura de que Madame Levene les fuera a ayudar debido a todos los problemas que había causado, aunque cuando esta abrió la puerta y les vio no se lo pensó ni un momento. Allí tenían una enfermera, aunque Madame Levene tuvo que llamar a un doctor para que le cortase la pierna a Weatherall, algo con lo que él ya contaba. Por suerte era rápido, ya que podía hacerlo en tan solo 44 segundos. Fueron Jacques y Élise quienes le sujetaron mientras el doctor hacía su trabajo. Para mantener las apariencias volvió al colegio, donde había sido el objetivo de numerosos rumores y cotilleos durante los últimos meses. Decidió volver a leer las cartas de Haytham y enviarle una carta a Jennifer, donde se disculpó y se presentó. También la dijo que haría todo lo posible para que haya paz entre Assassins y Templarios ya que Haytham y ella tenían razón, se había derramado demasiada sangre.

La tarde del 6 de diciembre Weatherall y ella cogieron una carretera que llevaba hasta Cháteaufort, dirigiéndose a un sitio al que este llamaba su "escondrijo". Oficialmente Élise estaba completando se educación y Weatherall estaba en algún lugar desconocido, ya que como aún no sabían quién contrató a Ruddock aquel lugar le ayudaba a llevar sus negocios sin facilitar su localización exacta. Weatherall dijo que los Carroll no harían un asunto oficial el asesinato de su hija, ya que en ese caso ellos deberían explicar que intentaron asesinar a la hija del Gran Maestre francés y, a su vez, futura Gran Maestre. Seguramente querrían su venganza de forma clandestina. Una vez llegaron a la tienda de quesos donde se situaba su "escondrijo". Pese a lo que ambos pensaban, Ruddock había vuelto a usar el alias Gerald Mowles.

Varias semanas más tarde se dirigió a una taberna preguntando por un tal Bernard. Se dirigió hacia donde estaba, aunque antes de conseguirlo se le colocó delante suyo un hombre que decía ser su guardaespaldas. Ahí es cuando las cosas empezaron a ponerse feas. Tuvieron un enfrentamiento en el que Élise le acabó dejando inmóvil, fuera de combate. Tras esto salió fuera junto a Bernard, ya que él conocía a alguien que respondía al nombre de Mowles. Ruddock resultó estar en una aldea a las afueras de Ruán, sentenciado a muerte y a punto de ser ahorcado. Antes de ir a salvarle, Weatherall la dijo que si lo encontraba no debía llevarlo a su "escondrijo". A Élise no se le hizo demasiado difícil salvarle, ya que los pueblerinos no tenían ninguna autoridad como para condenarle a muerte. Después le pidió a un hombre que subiese a Ruddock a su caballo, e inmediatamente huyeron. Una vez estuvieron lejos de aquel lugar Ruddock empezó a recobrar la consciencia. Es ahí cuando por fin pudo preguntarle por el intento de asesinato, aunque supuestamente lo único que este sabía es que alguien le había contratado en el Café Procope, situado en París. Tras una amenaza de Élise este dijo que podía averiguar quien era, por lo que Élise le dio seis meses para averiguarlo.

Casi tres meses después volvió a su casa. Tras despedirse de Madame Levene, Jacques, Hélène y Weatherall, quien le dijo que podía dejar su espada corta, el cuidaría bien de ella. Justo después le ofreció una espada, un alfanje. Justo antes de irse le dijo a Hélène que se tragaría su sombrero si para su próxima visita ella y Jacques no están juntos.

Pese a que volvía a su casa en vacaciones, para ella aquello fue una gran vuelta. Por primera vez en años entró al cuarto de su madre. Al día siguiente se sentó con su padre a escuchar un discurso del rey a los 1139 representantes de los Estados Generales. En el otro lado se habían sentado a los que ella llamaba "los Cuervos". Durante la vuelva hablaron sobre Arno y la Orden. Además la dijo que había tenido una reunión con el Conde de Mirabeau. Poco después tuvo lugar una ceremonia en el palacio debida a su introducción en la Orden. Más tarde, en la "Soirée privada", se sentía una mujer diferente, mientras ignoraba los chismorreos de la gente. Y entonces le vió. Le hizo sufrir un poco mientras lo llevaba a una sala, donde hablaron un rato e incluso se besaron. Pero esto no duró mucho, ya que de repente unos guardias golperon la puerta y Arno se vio obligado a huir por la ventana. Élise puso la excusa de que se había perdido buscando la sala de billar. Tras marearles un rato estos acabaron entrando para asegurarse de que no había nadie más. Finalmente la propusieron cerrar esa sala y llevarla a la de billar. Mientras tanto Élise intentaba buscar una distracción para impedirlo, aunque por desgracia no la encontró hasta que escuchó un alarido: "Dios mío, han matado al señor de la Serre". Y todo su mundo cambió.

Después de la muerte de su padre

Antes de aliarse con Arno

Después de aliarse con Arno

Sus cartas

Por los viejos tiempos

París

23 de septiembre de 1788

Querido Arno:

Nunca pensé que me pudiera aburrir tanto en París. ¿Te lo puedes creer? Es la mejor ciudad del mundo y aquí estoy yo, atrapada bajo el peso de interminables lecturas desde el amanecer hasta el atardecer. Es peor que aquel invierno que pasamos en Estrasburgo. ¿Lo recuerdas? Nevó durante una semana seguida y no pudimos ni salir de la casa. ¡Y todos los libros de la biblioteca estaban en alemán! Convencimos al cocinero de que la casa estaba encantada por un jóven príncipe franco, y el pobre hombre no salía de su cocina sin su rosario en una mano y una Biblia en la otra.

Añoro aquellos días. Lo que me enseñan los amigos de mi padre es... bueno, ojalá te pudiese hablar del tema. Puede que algún día, pero ahora no. Así, no. Pero sigo añorando aquellos días. Añoro mi hogar. Te añoro a ti. Convence a mi padre para que te traiga con él la próxima vez que venga a París.

Siempre tuya,

Élise

La Hermandad

Oh, Arno. ¿Qué has hecho? Sé que nuestra despedida fue difícil, pero ¿a qué viene lo de unirse a los Asesinos? Mi padre te mantuvo alejado de ellos por un motivo. Su credo es como el vino: es dulce al primer contacto y, con moderación ayuda a que la vida sea más llevadera. Pero si bebes demasiada todo cuanto encuentras es locura y anarquía.

Seguro que ya te habrán llenado la cabeza con historias sobre lo malvados que somos los templarios, que esclavizaríamos toda la humanidad y ahogaríamos al mundo. Has conocido a mi padre y me conoces a mí... Solo puedo rezar para que baste con eso para demostrar la falsedad de esas historias. Mi Orden se ha vuelto contra mí y me persiguen aquellos a los que antes llamaba amigos. No soportaría que tú también lo hicieras.

Piensa en mí y cuídate,

Élise

Reunión

Querido Arno:

Confieso no saber qué decir. "Me alegro haberte visto" suena un tanto vacío, no consigue transmitir la totalidad de mis sentimientos. Y pese a todo, me alegro... Me alegro de que los Asesinos no te hayan cambiado completamente. Supongo que no debería sorprenderme, ya que nunca fuiste fácil de intimidar.

Parece que ambos estamos en un punto muerto en la búsqueda del asesino de mi padre. Es posible que, si unimos nuestras fuerzas, podamos conseguir lo que ninguno hubiese podido obtener en solitario. Me alegra pensar que, después de tanto tiempo, todavía trabajamos mejor en equipo que separados.

Con cariño,

Élise

El futuro

Querido Arno:

Me cuesta asimilar cuánto han cambiado las cosas en los últimos tres años. Lo lejos que están nuestros caminos... aunque muchas veces temí que se separarían para siempre, o que acabaríamos en una historia cargada de clichés. Pero estamos en un terreno neutro, no somos ni desconocidos, ni los mismos niños descarados de antaño.

Cuando todo esto acabe, cuando Germain yazca muerto a nuestros pies y mi padre pueda descansar, ¿qué será de nosotros? ¿Seremos mentor de Asesinos y Gran Maestre templaria? ¿Seguiremos con nuestras antiguas vidas o empezaremos algo nuevo? ¿Daremos forma al futuro de nuestro mundo o nos retiraremos al campo a criar cabras? Te puedo imaginar como cabrero... saltando por los Alpes. Ninguna cabra conseguiría escaparse de ti.

No sé qué nos depararán los próximos días, meses o años. Tan solo sé que debemos seguir siendo Arno y Élise. Me doy por satisfecha con eso.

Je t'aime,

Élise

El precio

Mi amor:

Escribo esto mientras duermes. Si la luz te despierta, tendré muchas explicaciones que darte. Pero de momento, duermes plácidamente. Parece ser que mañana es el gran día: la culminación de cinco largos años, el momento de nuestra venganza. ¿Por qué no puedo acallar a esa parte de mí que teme que, en el momento clave, te entren las dudas?

¿Acaso temo que amases a mi padre menos que yo? ¿Acaso dudo de tu decisión para asestar el golpe definitivo? No lo creo. Más bien, temo que ya hayas perdido demasiado y que no puedas soportar otra pérdida. Creo que permitirías que Germain conquistase Francia si creyeses que eso me "salvaría".

¿Alguna vez te he dicho que necesitara ser salvada? ¿Acaso crees que aceptaría algo así si me lo ofrecieras? Mi destino es mío y solo mío. Yo tomo mis propias decisiones.

Si finalmente ambos salimos vivos de todo esto, quemaré esta carta. Si la estás leyendo es porque he tomado mi decisión en el Temple. Que sepas que lo hice encantada, no te sientas culpable. Sé feliz, mi amor, y sigue el camino que desees.

Con todo mi amor,

Élise

Para ser abierta en caso de su muerte

Ruddock:

Disculpe la falta de formalidades pero me temo que he reconciliado mis sentimientos hacia usted, y son estos: usted no me gusta. Lamento decirlo, y supongo que le parecerá un tanto grosera mi forma de anunciarlo, pero si está leyendo esto o bien ha ignorado mis instrucciones o es que estoy muerta, por lo que en cualquiera de los casos ninguno de nosotros necesitará preocuparse por cuestiones de etiqueta.

Ahora, a pesar de mis sentimientos hacia usted, debo admitir que aprecio sus intentos de hacerse recompensar por sus acciones, y su lealtad me ha conmovido. Es por esa razón por la que le ruego que muestre esta carta a mi amado Arno Dorian, que precisamente es un Asesino, confiando en que la reciba como mi testimonio de su cambio de actitud. Sin embargo, y como dudo mucho que la palabra de una Templaría fallecida sea suficiente para congraciarle con la Hermandad, tengo algo más para usted.

Arno, te pediría que entregaras las cartas que estoy a punto de mencionar al señor Ruddock a fin de que pueda utilizarlas para ganarse el favor de los Asesinos y así cumplir su deseo de ser aceptado de nuevo en el credo. El señor Ruddock sabrá comprender que este encargo ilustra mi confianza en él y mi esperanza en que la tarea sea cumplida más pronto que tarde, y por esta razón no requerirá ningún tipo de seguimiento.

Arno, el destinatario del resto de esta carta eres tú. Confío en poder regresar viva de mi enfrentamiento con Germain y recuperar esta carta de Ruddock, romperla y no volver a pensar en su contenido. Pero si la estás leyendo, eso significa en primer lugar que mi confianza en Ruddock ha sido recompensada y, en segundo lugar, que estoy muerta.

Hay muchas cosas que me gustaría decirte desde la tumba, y para este fin te remito a mis diarios, los más recientes los encontrarás en mi bolsa, y los anteriores guardados en un escondite con las cartas de las que te he hablado. Si cuando inspecciones el baúl, llegas a la penosa conclusión de que no he conservado las cartas que me enviaste, por favor, debes saber que la razón de ello se encuentra en las páginas de mi diario. También encontrarás un collar con el que me obsequió Jennifer Scott.

La siguiente página faltaba.

…ahora, por supuesto, estaré yaciendo en el Cementerio de los Inocentes con mis padres, mis seres queridos.

Aunque a quien más amo de todos es a ti, Arno. Espero que comprendas lo mucho que te quiero. Y espero que tú también me ames. Y te doy las gracias por permitirme el honor de conocer un sentimiento tan pleno.

Tu amada,

Élise

Su última carta

Queridísimo Arno:

Si estás leyendo esto, o bien mi confianza en Ruddock ha estado justificada, o su avaricia ha prevalecido. En cualquier caso, tienes mis diarios.

Confío en que tras haberlos leído me hayas entendido un poco más y veas con mejores ojos las elecciones que hice. Confío en que ahora sepas que compartía tus esperanzas de una tregua entre Asesinos y Templarios, y que para ese fin tengo una última petición que hacerte, mi amor. Te pido que lleves estos principios de vuelta a tus hermanos de credo y trates de predicar en su favor. Y cuando te digan que tus ideas son caprichosas e ingenuas, les recuerdes, como tú y yo demostramos, que las diferencias de doctrina pueden superarse.

Por favor, haz esto por mí, Arno. Y piensa en mí. Al igual que yo pensaré en ti hasta que volvamos a reunimos.

Tu amada,

Élise

Entradas de su diario

  • 09 de abril de 1778
  • 10 de abril de 1778
  • 11 de abril de 1778
  • 12 de abril de 1778
  • 14 de abril de 1778
  • 15 de abril de 1778
  • 18 de abril de 1778
  • 08 de septiembre de 1787
  • 08 de enero de 1788
  • 21 de enero de 1788
  • 23 de enero de 1788
  • 25 de enero de 1788
  • 07 de febrero de 1788
  • 08 de febrero de 1788
  • 11 de febrero de 1788
  • 20 de marzo de 1788
  • 02 de abril de 1788
  • 06 de abril de 1788
  • 09 de abril de 1788
  • 10 de abril de 1788
  • 02 de mayo de 1788
  • 06 de diciembre de 1788
  • 12 de enero de 1789
  • 14 de enero de 1789
  • 04 de mayo de 1789
  • 05 de mayo de 1789
  • 01 de julio de 1789
  • 04 de julio de 1789
  • 08 de julio de 1789
  • 14 de julio de 1789
  • 23 de julio de 1789
  • 20 de agosto de 1789
  • 05 de octubre de 1789
  • 25 de abril de 1790
  • 16 de noviembre de 1790
  • 12 de enero de 1791
  • 26 de marzo de 1791
  • 27 de marzo de 1791
  • 29 de marzo de 1791
  • 01 de abril de 1791
  • 02 de abril de 1791
  • 20 de enero de 1793
  • 21 de enero de 1793
  • 10 de noviembre de 1793
  • 02 de abril de 1794
  • 03 de abril de 1794
  • 08 de junio de 1794
  • 27 de julio de 1794

Curiosidades

  • De pequeña prefería jugar con los chicos y sus soldaditos que con las chicas y las muñecas, ya que, incluso entonces, le parecía estúpido fingir que le daban té a una muñeca, por ejemplo.
  • Tras el intento de asesinato por parte de Ruddock a su madre, Élise describió el aspecto del atacante como el de un médico dandi venido a menos.
  • Al igual que su padre, era diestra con la espada.
  • Su madre la enseñó a que no le importase lo que la gente hablaba de ella, algo que más tarde le sería muy útil debido a todas las habladurías que se generaron tras su viaje a Inglaterra.
  • Pese a que eran de la misma edad, Élise siempre tuvo el rol de hermana mayor.
  • En cuanto a su forma de ser, Hélène era todo lo contrario a ella.
  • Creía que Jennifer Scott y su madre se hubiesen llevado bien.
  • Mientras Weatherall y ella huían de los Carroll en barco se los imaginaba entre la multitud, por lo que les hizo un corte de manga sin saber que eso solo era de mala educación en Francia.
  • Tuvo un caballo al que llamó Scratch en honor al perro que tuvo cuando era pequeña.
  • A diferencia de Arno, en su caso no se sabe con exactitud cuándo nació. En Assassin's Creed: Unity (novela) se menciona que en otoño acaba de cumplir años, lo que nos hace pensar que puede haber nacido el 17 de noviembre, ya que en Francia es "Saint Élise".
  • Se menciona varias veces en la novela que llevaba un Tricornio, aunque en Assassin's Creed: Unity no aparece.
  • En Assassin's Creed: Syndicate no solo podemos conseguir su atuendo para Evie, sino que en una escena del presente podemos observar un cuadro con su retrato. No se sabe si es el original, ya que, a diferencia del de Assassin's Creed: Unity, este es cuadrado.

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