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Las Bolas de Cristal son Fragmentos del Edén que permiten a sus portadores acceder al Nexo, un lugar en el cual pueden comunicarse con miembros de la Primera Civilización a través del tiempo y espacio[1].

Por su forma recuerdan a los Frutos del Edén.

Bolas de Cristal conocidas

Siglo XVI

Los que hablan con ángeles

En 1587, los científicos Edward Kelley y John Dee se encontraban residiendo en la ciudad de Třeboň, República Checa, mientras trabajaban para el conde Romzberk. Trabajando a menudo durante las noches, su trabajo llamaba la atención de la pequeña Elizabeth, que más de una vez intentó descubrir que era lo que hacían a puertas cerradas.

Un día en que ambos debieron partir de casa, la niña preguntó a qué se dedicaba su padre. Su madre respondió que él y su tío daban conferencias y daban consejo a quien lo necesitase, pero su hermano John Francis exclamó que se comunicaba con ángeles. A regañadientes, y tras una larga pausa, la señora confesó que era verdad, que Edward Kelley contactaba con seres "del más allá" para aprender de ellos[2].

Abriendo la boca de nuevo, John Francis afirmó que solo su padre podía comunicarse con los ángeles mediante una "bola de cristal".

La bola de cristal

"Tu padre habla con ángeles. Él obtiene... iluminación de ellos".

Tras su regreso, Edward y Dee apenas comían y más bien se pasaban la mayor parte del tiempo en su estudio. Armándose de valor y no resistiendo la curiosidad, Elizabeth bajó de su cama dirigiéndose al piso inferior, donde estaba el estudio. Yendo de puntillas, la niña acercó su oído a la puerta y escuchó tres voces: la de su padre, la de su tío, y una más profunda. Cuando se percató de que iban a abrir la puerta, se ocultó tras un armario y vio cómo los dos hombres salían, sonriendo[2].

Aquellos días Edward y Dee estuvieron muy contentos, riendo antes cosas que solo ellos podían entender. Cuando preguntó, la madre de Elizabeth respondió que era porque habían hecho un buen trabajo.

Curiosidad

Tras terminar de cenar la niña agradeció y corrió escaleras arriba, al estudio de su tío. La puerta estaba entreabierta. Al cruzar se encontró ante una vasta y bien decorada habitación, en medio de la cual resaltaba un armario. Aquel estante tenía varias cosas extrañas: piedras brillantes, un espejo negro, un extraño sello de cera y una esfera cubierta por una delgada tela.

El armario de John Dee

La Bola de Cristal en el armario de John Dee.

Segura de que se trataba de la bola de cristal que su hermano había mencionado, Elizabeth quitó la cubierta y la tomó. Sintiéndola pesada y caliente, la pequeña vio reflejado su rostro... y el de su tío.

Sorpresivamente Dee tomó la esfera y sin perder la sonrisa dijo: "No debería jugar con cosas que no comprende, señorita Beth"[2].

Siglo XVIII

En busca de respuestas

En Kanatahséton, hogar de la tribu Mohawk, un joven Ratonhnhaké:ton regresó de una ronda de caza al encuentro con Oiá:ner. La anciana sabía que el chico no estaba de acuerdo con el hermetismo que habían adoptado ante las intrusiones de los británicos. Creyendo que ya era momento de responder a sus interrogantes, le mostró una Bola de Cristal. Era por artefactos como ese que no querían moverse de su territorio ya que era sagrado. No podían arriesgarse a perderlo.

Oiá-ner con la Bola de Cristal

Oiá:ner mostrando la Bola de Cristal a Ratonhnhaké:ton.

Al tocar la esfera, el joven indio se vio transportado al Nexo, donde Juno le esperaba. En una especie de viaje astral en el que ambos adoptaron la forma de un ave, la entidad le explicó que había fuerzas poderosas moviéndose tras el conflicto y que si no actuaba su tribu sería echada de su tierra. Mostrándole el logo de los Asesinos al final del viaje, le encomendó buscar a un hombre que le entrenaría y enseñaría.

Ese mismo día Ratonhnhaké:ton partió en busca del anciano. Su travesía le llevaría a formar parte de la hermandad colonial, bajo el nombre coloquial de Connor Kenway[1].

Un último mensaje

En 1783, seis meses después de la muerte de Charles Lee, Connor volvió a su tierra para descubrir que su tribu había abandonado el lugar. Defraudado por los Padres Fundadores en quienes había confiado, el Asesino se dirigió al lugar donde Oiá:ner le mostró la esfera. De hecho la encontró ahí, dentro de una caja de madera. Al tomarlo, esta se iluminó y trajo de vuelta la presencia de Juno.

Connor Nexus

Connor, con la Bola en una mano, teniendo una última conversación con Juno.

Satisfecha porque logró su propósito, le encomendó ocultar el amuleto que había tomado de Lee y ocultarlo donde nadie pudiese encontrarlo. Pero él quería saber qué pasaría con su gente. Aunque Juno insistió en que había hecho una diferencia, eso no era suficiente para él. Juno entonces le reveló que lo que buscaba era lo imposible y antes de irse le recordó ocultar el amuleto[1].

De nuevo en el valle, Connor observó cómo la esfera se desintegró en polvo[1].

Apariciones

Galería

Fuentes y/o referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Assassin's Creed III
  2. 2,0 2,1 2,2 Assassin's Creed: Project Legacy - Ciencia divina: Capítulo 3 - Elizabeth Jane Weston