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«Es mejor que esté bajo la tierra que en manos del hombre.»
Mario Auditore hablando sobre la pérdida del cetro dentro del Vaticano, siglo XV[fte]

Los Cetros del Edén son Fragmentos del Edén creados por la Primera Civilización para mantener dominados a los humanos. Aunque en diferentes aspectos, los Cetros siempre representan soberanía y habilidad de mando.

Poderes

Creados para controlar la mente de los seres humanos, los Cetros son capaces de generar ilusiones poderosas que permiten a su portador mantener una posición de ventaja frente a sus oponentes. También tienen el poder de volverlo invisible durante un breve período de tiempo[1].    

Según su diseño, un Cetro del Edén puede funcionar junto con un Fruto amplificando sus poderes y permitiendo acceder a templos o cámaras precursores[1][2]. Asimismo, al tener una forma alargada y ser de un material ligero puede ser usado como arma cuerpo a cuerpo. Un gran ejemplo es el cetro papal, que además tenía un extremo puntiagudo a modo de lanza[1].    

Cetros del Edén conocidos

Registrados

Otros

  • Uno de los primeros portadores conocidos de un Cetro del Edén es el profeta Moisés, que se valió de los poderes del artefacto para crear la mítica ilusión de abrir el Mar Rojo liberando así a los hebreos de Egipto[3].
  • El faraón Shebitku, de la Dinastía XXV de Egipto, usó un Cetro para gobernar alrededor del siglo VII a. e. c.[3]
  • A mediados del siglo VI a. e. c., Pitágoras y su discípulo Kyros de Zárax se encontraban vagando en un desierto, cansados, cuando después de días encontraron a un hombre portando un cetro alado con dos serpientes enrolladas en su extremo superior[4]. Al acercarse a él, Kyros notó que su maestro recuperó de pronto la vitalidad.

El extraño, presentándose como Hermes Trismegisto, hundió el cetro en la arena y en lo que parecía una alucinación las serpientes cobraron vida observando meticulosamente a Pitágoras. Finalmente dijeron: "Eres un digno sucesor". Mientras oía la voz de esas criaturas, Kyros perdió el conocimiento.

Tras recuperar la conciencia se percató de que su maestro, otrora anciano, había recuperado la juventud gracias al cetro. Incluso parte de su cuerpo emitía un aura dorada. Satisfecho por tener ese artefacto en su poder, Pitágoras dio de beber a su amigo y se despidió, señalando que su viaje juntos había llegado a su fin[4].

  • Juan el Bautista tuvo en su poder un Cetro del Edén, según revela una imagen en Jerusalén[3].
  • En 1492, la Hermandad española de Asesinos liderada por Aguilar de Nerja y Maria descubrió que los templarios estaban buscando dos artefactos, uno de ellos un Cetro dividido en tres partes. En una carrera contrarreloj intentaron detener al inquisidor Gustavo Ramirez de conseguirlos[5].
  • En 1839, mientras exploraban las cavernas bajo el Palacio de Verano de Amritsar en busca del Koh-i-NoorArbaaz Mir y Raza Soora se toparon con una estatua de Durga. Esta, además del mencionado diamante, llevaba las representaciones de otros dos Fragmentos del Edén: un Fruto y un Cetro muy parecido al cetro imperial[6].

Curiosidades

  • Aunque en los glifos se muestra a los Cetros del Edén con una sola denominación -Fragmento del Edén 34- es sabido ahora que se trata de artefactos distintos. Esto puede explicarse debido a que como los primeros datos fueron obtenidos por Clay Kaczmarek de los servidores de Abstergo, la información estaba desactualizada.

Apariciones

Fuentes y/o referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 Assassin's Creed II
  2. Assassin's Creed: Origins, el videojuego
  3. 3,0 3,1 3,2 Assassin's Creed II - Glifo 05: Instrumentos de poder
  4. 4,0 4,1 Assassin's Creed: Project Legacy - Ciencia divina: Capítulo 3 - Kyros de Zárax
  5. Assassin's Creed: Rebellion
  6. Assassin's Creed: Brahman