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«¿La manzana de Eva? ¿La del conocimiento prohibido? ¿Me estás sugiriendo que esta cosa...?»
―Leonardo da Vinci, tras examinar el Fruto en 1488.
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El denominado Fruto del Edén de Ezio Auditore fue uno de los muchos Fragmentos del Edén creados por la Primera Civilización para esclavizar a los humanos.

Portadores a lo largo de la historia

Historia

Era Isu / Prehistoria

Creado en algún momento de la Era Isu, el Fruto del Edén era usado principalmente para mantener a los humanos, esclavos de la Primera Civilización, bajo control. Sin embargo, luego de la Catástrofe de Toba los precursores resultaron inmensamente mermados en cantidad y poco a poco su especie fue desapareciendo, y con ello los Fragmentos del Edén quedaron abandonados alrededor del mundo.

Siglos XV y XVI

En poder de los otomanos

En 1453, el sultán Mehmed II usó el Fruto para conquistar Constantinopla y asentar su imperio en dicha ciudad. Años después, su hijo Cem descubrió el artefacto y tras no alcanzar el trono luego de la muerte de su padre decidió tomarlo para conseguirlo por las malas. Sin embargo, el Fruto no ejerció poder alguno en sus manos ni fue capaz de "responder" a sus deseos[1].

Sabiendo que los templarios italianos buscaban el artefacto, Cem decidió conservarlo consigo hasta poder ganarse la confianza de los Borgia y conseguir así un puesto en la orden.

Antes ir a Rodas para reunirse con ellos, Cem ocultó el Fruto en el Archivo Templario de Chipre, donde sería encontrado tiempo después[1].

El Fruto llega a Venecia

En 1486, mientras se encontraba cazando a los aliados de "el Español" en Venecia, Ezio Auditore da Firenze descubrió de parte de Silvio Barbarigo y Dante Moro que los templarios habían organizado una expedición en Chipre. Dos años después, dicha expedición desembarcó en el Arsenal de la ciudad con el Fruto dentro de un contenedor dorado.

El Fruto llega a Venecia

Un grupo de guardias resguardando el Fruto en Venecia.

Ahora en manos de un guardia, el Fruto se desplazó siendo resguardado por varios hombres mientras Ezio y su tío Mario observaban todo. Los soldados se detuvieron para guardar el Fruto en un cofre de mayor tamaño, oportunidad que Ezio aprovechó para acercarse, matar al que llevaba el Fruto y hacerse pasar por él llevando su traje.

Mientras seguía al capitán de los guardias, Ezio y otros guardias se dirigieron a un punto cercano a los muelles, donde esperaba el Español. Con su objetivo en frente, Ezio acabó con los guardias y se enfrentó al Gran Maestre templario. Aunque este último llamó refuerzos, Ezio recibió la inesperada ayuda de quienes le habían ayudado desde el inicio de su aventura tras la ejecución de su familia.

Entonces tuvo lugar una reñida trifulca, que terminó con el Español huyendo y el Fruto en manos de los Asesinos[2]. Esa misma noche, Ezio fue recibido formalmente en la Hermandad.

Leonardo y el Fruto

Poco después, Ezio, Mario y Maquiavelo llevaron el artefacto a la tienda de Leonardo da Vinci para analizarlo. En cuanto Ezio lo tocó, este proyectó una serie de símbolos y figuras que solo Leonardo pudo entender. Pero al mismo tiempo el artefacto emitió un sonido agudo que solo se detuvo en cuanto Ezio volvió a tocar el Fruto. Leonardo señaló que aquel objeto era demasiado poderoso y que podría destruir la mente de los más débiles. Con ello en mente, Mario sugirió a su sobrino llevarlo a Forlì, donde vivía su aliada Caterina Sforza[3].

La batalla de Forlì

Tras llegar a la ciudadela, Ezio y Maquiavelo fueron escoltados por Caterina y varios de sus guardias. La duquesa confiaba en que los cañones y muros de Forlì serían suficiente para proteger el Fruto, pero de pronto observó a varios pobladores huir despavoridos en dirección contraria a ellos. Cuando preguntó a una mujer el porqué esta le respondió que se debía a la llegada de los hermanos Orsi.

Al oír ese apellido, Maquiavelo dedujo que se debía a un encargo de Rodrigo Borgia puesto que el anterior gobernante de Forlì, Girolamo, poseía un mapa con la ubicación de las hojas del códice de Altaïr, objeto que sin duda era de interés para los templarios.

Ante la amenaza, Ezio y Maquiavelo ayudaron a Caterina a defender la ciudad, abrirse paso hasta la Rocca di Ravaldino y evitar el paso de más fuerzas enemigas. Sin embargo luego hicieron aparición los hermanos, Ludovico y Checco Orsi, reclamando el mapa y el Fruto a cambio de no acabar con dos de los hijos de Lucrecia: Bianca y Ottaviano. A pesar del arrebato de cólera y la supuesta negativa de la duquesa, los Orsi les dieron el plazo de una hora para dirigirse a las afueras de la ciudad con lo pedido.[3]

Ezio encarga el Fruto a Lucrecia

Ezio encargando el Fruto a Lucrecia.

Ezio, que había prometido traer a los niños sanos y salvos con su madre, encargó a Lucrecia el Fruto antes de dirigirse al rescate.

Aunque pudo cumplir su promesa, el rescate solo era una maniobra de distracción ya que, en cuanto Ezio se fue, un grupo de hombres atacó la fortaleza permitiendo a Checco Orsi hacerse con el Fruto. Ni bien se enteró de ello, el Asesino partió a las colinas en busca del mercenario.

Aunque Checco tenía varios hombres a sus espaldas, fue alcanzado por el encapuchado y murió bajo su hoja. Aun así Checco logró clavar un puñal en el abdomen de Ezio antes de morir, hiriéndole de gravedad.

Savonarola toma el Fruto

Intentando mantenerse en pie, Ezio sostuvo el Fruto por unos segundos pero cayó de nuevo al suelo. Con sus últimas fuerzas vio cómo un monje de hábito negro al que le faltaba un dedo de la mano tomaba la esfera, la observaba en silencio e ignoraba sus advertencias. Poco después, el Asesino perdió el conocimiento[3].

La Hoguera de las Vanidades

En cuanto despertó y se recuperó de sus heridas, Ezio partió en busca del monje. Por recomendación de Caterina comenzó en un convento en las tierras húmedas de la Romaña, llegando justo a tiempo para rescatar a un monje asediado por guardias en un rincón. Tras librarse de los matones, el hermano O'Callahan recordó que un monje con nueve dedos había estado en la abadía durante la fiesta de San Vicente, por lo que el Asesino partió al interior de Forlì.

Cuando llegó y se disponía a preguntar al abad, este echó a correr pues le reconoció del día del asesinato de Stefano da Bagnone. En medio de la confusión pues los hábitos de los monjes eran idénticos, el Asesino logró atraparle. Aunque asustado, el abad le contó que el individuo al que buscaba era fray Savonarola, un miembro que se había retirado a una ermita tiempo atrás. Como Savonarola había estudiado en el Santo Spirito en Florencia, probablemente era allí donde se encontraba ahora[3].

Cuando llegó a Florencia en 1497, la ciudad estaba sumida en un oscurantismo dominado por la religión y la opresión de las libertades. Aquel estadio era conocido como la Hoguera de las Vanidades. Guiado por Maquiavelo en el distrito de Oltrarno, Ezio también notó que Rodrigo Borgia sabía de la presencia del Fruto pues había mandado varios hombres a la ciudad. Como Savonarola había usado el artefacto para controlar a los hombres más poderosos del lugar, Auditore entendió que los ciudadanos comunes aún conservaban el control de sus mentes por lo que si se libraban del miedo podrían alzarse contra la tiranía. Entonces lo decidió: debía acabar con todos los lugartenientes del monje loco antes de plantarle cara.

Savonarola quiere usar el Fruto

Uno a uno fueron cayendo los secuaces: el mercader, el artista, el granjero, el noble, el doctor, el sacerdote, el condotiero, el predicador, y el capitán de la guardia. Todos perdieron la vida bajo la hoja del Asesino[4]. Paralelamente, Paola y el Zorro lideraban a la muchedumbre disconforme que cada vez iba en aumento.

Ezio a punto de lanzar

Cuando Savonarola no podía contener más el descontento, se vio obligado a salir del Palacio Pitti y les ordenó volver a sus casas. Como no hacían caso decidió usar el Fruto para someterles. Antes de que pudiera liberar el poder de la esfera, Ezio lanzó un cuchillo en la mano del monje haciendo que se le cayera. Antes de poder reaccionar, la multitud cogió al religioso y le llevó a una hoguera, mientras un guardia de los Borgia aprovechaba para tomar el Fruto.

Siguiéndole, Ezio logró liquidar al guardia y recuperó el artefacto. Sin embargo, a su regreso, no pudo soportar ver a Savonarola entre las llamas por lo que saltó hacia la hoguera en que se encontraba y terminó con su sufrimiento[4].

La cripta del Vaticano

Con el Fruto de nuevo en su poder, Ezio y compañía se reunieron en Monteriggioni para descifrar el secreto de las páginas del códice de Altaïr y descubrir cómo detener los planes del Español.

El Fruto en Monteriggioni

Ezio a punto de descifrar las páginas del códice.

Colocando el Fruto en un pedestal, Ezio ordenó las 30 páginas de tal modo que formaban un mapamundi en el que se observaba la ubicación de varios Fragmentos del Edén así como de varias criptas. El Fruto se iluminó y mostró por breves segundos la imagen del mapa ante todos. Con una de las criptas ubicada en Roma, los Asesinos descubrieron que esa era la razón por la que Rodrigo buscó ser nombrado papa, además de que el cetro papal era el segundo Fragmento del que hablaba la profecía[2].

Ahora en 1499, Ezio se dirigió con su tío a la ciudad eterna con el objetivo de enfrentar al Papa. Colándose en plena misa dentro de la Capilla Sixtina, el Asesino saltó desde lo alto para clavar su hoja sobre el líder de los templarios italianos. Sin embargo, este sobrevivió al ataque y con el Cetro en mano se dispuso a contraatacar.

Aunque Rodrigo usó el Cetro del Edén para doblegar a los presentes, notó que Ezio se mantenía en pie. El Fruto, resplandeciente mientras colgaba de su cintura, bloqueaba los efectos del Fragmento. Dispuesto a arrebatarle el artefacto, Rodrigo se preparó para luchar. El Asesino por su parte usó el Fruto para crear clones suyos y pelear.

Ezio crea sus clones

Ezio usando el Fruto para crear sus clones.

Superado en número, Rodrigo cayó debilitado pero aún sin ánimos de rendirse. Dando un golpe al suelo con el Cetro, se volvió invisible y aprovechó ello para quitar a Ezio el Fruto. Luego lo colocó en la parte superior del Cetro y, tras apuñalar a Ezio, bajó tras una puerta secreta rumbo a la cripta.

Poco después, Ezio despertó y tras presionar dos botones en la pared frontal de la capilla abrió la entrada a la cripta. Tras recorrer un pasillo iluminado encontró a Rodrigo en una fosa, golpeando las paredes impotente.

Cara a cara otra vez, ambos se enfrentaron sin más arma que sus puños. En ese segundo round el encapuchado venció. Sin embargo, consciente de que la venganza no traería de vuelta a su familia, dejó vivir al templario.

Mientras se alejaba de Rodrigo, Ezio vio cómo los Fragmentos en el centro de la fosa comenzaban a brillar. Tomando el Cetro por el mango, él, el profeta, consiguió abrir la puerta en la que según el Español se encontraba Dios.

El profeta abre la puerta

Dentro sin embargo Ezio se encontró con una proyección de Minerva, una de Los Que Vinieron Antes, quien tras saludar al profeta pidió tocar el Fruto "para darle las gracias". Tras eso la misteriosa entidad habló a Desmond Miles, un descendiente de Ezio durante el siglo XXI que reviviría sus recuerdos en 2012, para advertirle de la amenaza que se acercaba a la Tierra[2].

Tras salir de la cripta, Ezio huyó de la Capilla Sixtina en compañía de su tío Mario a las afueras del Vaticano. Antes de dar un salto de fe a las aguas Ezio intentó lanzar el Fruto al Sena pero no fue capaz de tomar aquella decisión. Mario entonces le recomendó llevar el artefacto a la Villa Auditore para decidir qué hacer con él[5].

César Borgia

El asedio de Monteriggioni

Tras volver, Ezio fue recibido de muy buena manera por los habitantes de Monteriggioni. Tras explicar a los demás Asesinos lo sucedido con Rodrigo y Minerva, se dirigió a su habitación para darse un baño pero fue visitado por Caterina y pasaron la noche juntos. Sin embargo al día siguiente los disparos de cañón abrieron la mañana: los Borgia estaban contraatacando.

Con Ezio usando los cañones laterales para permitir la huida de los aldeanos, Mario lideró el asalto frontal llevando el Fruto consigo pero fue derrotado por César Borgia. Abriéndose paso hasta la entrada de Monteriggioni, César, con el Fruto en su poder y acompañado de sus lugartenientes, tomó venganza por el ataque en la Capilla Sixtina y acabó con Mario al mismo tiempo que Ezio recibió un disparo de arcabuz[5].

César Borgia con el Fruto del Edén
En la corte de los Borgia

Tras su triunfo en Monteriggioni, César llevó el Fruto a Roma donde lo encargó a Leonardo da Vinci para estudiarlo y "hacerlo funcionar". Con el artefacto en sus manos durante alrededor de un año, Da Vinci fue capaz de crear varias máquinas de guerra que serían cruciales para la campaña de César.

En 1502, Rodrigo Borgia se llevó el artefacto sin que César se enterase y lo escondió en un escritorio dentro del Castillo de San Ángelo. De vez en cuando el papa permitía a su nieto Giovanni "jugar" con el Fruto, descubriendo que era capaz de activarlo e incluso de crear ilusiones con él. Mientras tomaba notas, Rodrigo vio cómo en una ocasión Giovanni, de apenas cuatro o cinco años, logró hacer aparecer la imagen de un águila[6].

Giovanni Borgia usando el Fruto

Giovanni Borgia usando el Fruto para crear una imagen de César.

Aunque no sería la única ocasión en que el pequeño usó la esfera. Mientras recibía una "lección" de parte de Micheletto Corella, Giovanni no soportó ver cómo éste estrangulaba a un anciano inocente simplemente para mostrarle la crueldad del mundo por lo que usó el Fruto para hacer aparecer una imagen de César, asustando al sicario. Sin embargo, cuando César se enteró de lo sucedido, castigó a Giovanni.

En 1503, la desertora Fiora Cavazza, en ese entonces aliada de los Asesinos, se coló en el hogar de los Borgia buscando el Fruto. Giovanni, creyendo que había venido para jugar, tomó el artefacto y se alejó corriendo de ella, retándola inocentemente a atraparle. Cuando Fiora intentó quitarle a la fuerza la esfera, fue inmovilizada por su poder.

Alarmado por el ruido, César Borgia descubrió la escena y ordenó a Giovanni retirarse, diciendo que iba a lastimar a la chica[10].

Poco después de la muerte de Juan Borgia el Mayor en julio de ese mismo año, un preocupado Rodrigo se llevó el Fruto y lo escondió en el pabellón del patio de la Basílica de San Pedro[5].

En agosto, disgustado por la campaña de los Asesinos en su contra y otros reveses, César se reunió con su padre solicitando más fondos. Sin embargo ante su negativa decidió usar el poder del Fruto del Edén. Aun así, Rodrigo no pensaba darle el paradero sino más bien envenenarle, aunque su plan fue desbaratado por Lucrecia que avisó a su hermano y amante de la conspiración. En un arranque de cólera César mató a su padre con la misma manzana con la que este pensaba acabar con él, pero Lucrecia intentó evitarlo afirmando que sabía dónde estaba el Fragmento. Sin atender a razones, el Capitán General forzó a la muchacha a decirle la respuesta.

Paralelamente, Ezio Auditore se había infiltrado en el castillo y llegó al despacho poco después de que César se hubo marchado. Dolida por la traición, Lucrecia le dio la dirección. Tras agradecerle, el Asesino partió en una carrera contrarreloj por llegar primero. Tras usar su vista de águila para descubrir el escondite del Fruto, se hizo con él poco antes de la llegada de César.

Ezio encuentra el Fruto en San Pedro

Ezio recuperando el Fruto.

Debilitado por el veneno, César no fue capaz de enfrentarse a Ezio y ordenó a sus hombres ir tras él. El encapuchado, huyendo a través de las calles y tejados del Vaticano, logró escapar y se dirigió al escondite de la Isla Tiberina.

Con el Fruto nuevamente en su poder, los Asesinos se prepararon para el enfrentamiento definitivo contra César[5].

La caída de César

En agosto de 1503 Ezio, con el Fruto en la mano, partió a la plaza del Capitolio a plantar cara al ejército de César. Este, aún enfermo, huyó en cuanto vio al Asesino dejando a sus hombres. A pesar de la desventaja numérica, Auditore se deshizo de todos los soldados con el poder del Fruto ya sea matándoles, provocando que lucharan contra sus compañeros o asustándoles. Todo ante los ojos del público.

Desmilitarización2

En septiembre, tras recibir la pista de que César se reuniría con algunos cardenales en la campiña, Ezio se dirigió a los alrededores del Coliseo para seguir a uno de ellos. Tras llegar a la reunión, Ezio observó cómo los cardenales rechazaban la petición de César a pesar de que muchos de ellos habían sido puestos en el cargo por influencia de su familia.

Cuando vieron a Ezio, los cardenales huyeron despavoridos. César, sin decir mayor palabra, se retiró dejando a sus hombres contra el Asesino. Gracias al Fruto, este nuevamente acabó con todos.

En diciembre, lo que quedaba del ejército de César se reunió en la puerta principal de Roma mientras esperaba los refuerzos de Micheletto. Viendo que ya era el momento, Ezio ordenó a los demás Asesinos alistarse para el enfrentamiento.

¡Victoria para los Asesinos!

Los Asesinos juntos en la Plaza del Pueblo.

Bartolomeo d'Alviano, el Zorro, Maquiavelo, Ezio y Claudia Auditore. Todos juntos a una sola voz lograron derrotar a los hombres del otrora Capitán General. Valiéndose una vez más del Fruto, Ezio logró liquidar a varios de los soldados.

Aun así César seguía de pie, al otro lado de la puerta, esperando los refuerzos. A la distancia se veía un ejército acercándose, pero no era lo que creía. Liderados por Fabio Orsini y por orden del papa Julio II, los hombres se llevaron a César, que había sido acusado de los delitos de asesinato, traición e incesto[5].

Pero algo no marchaba del todo bien para Ezio, las palabras de César le dejaron pensativo. Temiendo que tal vez la prisión no pudiera con su ansia de poder, el Asesino compartió sus pensamientos con su amigo Leonardo. No queriendo correr riesgo alguno, finalmente decidió usar el artefacto para tener una visión del futuro.

Ezio, Leonardo y el Fruto

Como temía, César planeaba retomar el poder. Apresurado, se despidió y marchó, no sin antes dar un abrazo a Da Vinci[5].

Habiéndose dirigido a los muelles, Ezio tuvo que usar el Fruto para descubrir lo que estaba sucediendo. Entonces supo que César estaba escapando del Castillo de San Ángelo en bote. Para suerte del Asesino, el joven ladrón Claudio también tenía uno y le ayudó a perseguir a César. Finalmente lograron derrotar a sus hombres y recapturarle[11].

En 1504, con los Asesinos y Ezio luchando por eliminar totalmente a los lacayos de César, Maquiavelo insistió en usar el Fruto, pero Ezio se negó. Solo después de que Micheletto Corella fue capturado para luego escapar del Palacio de la Señoría, lo hizo, aunque solo recibió vagas señales de un castillo en España. Cuando insistió ante el Fruto por datos más precisos, este de algún modo le hizo saber que su tiempo con él llegaba a su fin, pues debía guardarlo para generaciones posteriores. Luego de ello, le informó de que Micheletto se dirigía a España pasando por Nápoles[11].

El lugar. 72

A Seed 2

Ezio saliendo de la cripta del Coliseo.

En 1506, antes de ir a Nápoles, Ezio decidió obedecer las órdenes del Fruto y dejarlo en un lugar seguro, donde no cualquiera podría encontrarlo. En compañía de Maquiavelo fue a la guarida de Rómulo bajo el Coliseo hasta llegar a una cripta. Dejando el Fruto sobre el pedestal central, salió y vio cómo la puerta parecía desvanecerse[11].

Siglo XXI

Durante la segunda mitad de 2012, tras haber escapado del laboratorio de Industrias Abstergo en Italia, Desmond Miles revivió los recuerdos de su antepasado Ezio y descubrió el paradero del Fruto del Edén[5].

El 10 de octubre Desmond recorrió el Coliseo para descubrir la entrada de la cripta. Atravesando largos túneles llegó hasta la iglesia de Santa María de Araceli a través de la cual entraron sus compañeros Lucy Stillman, Rebecca Crane y Shaun Hastings. Tras activar un pedestal oculto en el altar de la iglesia, Desmond y los demás descendieron a la cripta mediante una plataforma. Allí se encontraron con la puerta a lo que Desmond exclamó la contraseña: 72. La puerta se abrió.

Tras una breve sesión de carrera libre para activar unas palancas, el camino al pedestal central se despejó. Desmond entonces pidió, mediante el pensamiento, la ubicación de los templos que ayudarían con la inminente erupción que se acercaba a la Tierra, a lo cual el Fruto proyectó varios símbolos. Shaun destacó un ojo masónico y un gorro frigio, pero justo cuando iba a explicar su significado Desmond tomó el Fruto del pedestal, activándolo. El tiempo a su alrededor se congeló, y la voz de Juno guió sus pasos.

Desmond mata a Lucy

Desmond acabando con Lucy.

Recibiendo visiones del futuro, de Lucy traicionándoles y llevando el Fruto a Abstergo, Desmond se acercó lentamente y clavó su hoja oculta en el abdomen de su compañera. Tras eso, ambos se desplomaron. Uno con un shock debido al efecto sangrado y la otra muerta[5].

Poco después de lo sucedido, William Miles y Harlan Cunningham conectaron a Desmond al Animus con la esperanza de que lograra recuperarse[12].

Mientras este alcanzaba el nexo de sincronización, William tuvo la oportunidad de tener el Fruto en sus manos. Aunque admitió haber esperado mucho tiempo para tal oportunidad, señaló que sus genes no eran los adecuados para manejarlo[9].

El 27 de octubre, mientras tres unidades del Equipo Delta seguían al equipo de Desmond para atacarle en el aeropuerto de Florencia, otro grupo de Asesinos comandado por Harlan Cunningham libró un tiroteo contra los templarios. Daniel Cross corrió para alcanzarles pero los Asesinos usaron el Fruto del Edén provocando que Daniel se tumbase de rodillas y comenzase a gritar mientras sujetaba su cabeza. Acto seguido, Cross empezó a atacar a sus propios compañeros, acabando con al menos tres agentes, incluyendo a Theodore Rizzo[13].

Tres días después, el 30 de octubre, Desmond logró despertar del coma tras recibir un mensaje de Júpiter. En compañía de su padre y sus compañeros, Desmond observó el Fruto y dijo: "Sé lo que tenemos que hacer". Sin embargo, el equipo ya se había dirigido a Nueva York, en busca del Gran Templo[9].

Desmond despierta del coma

Desmond, tras despertar del coma, mirando el Fruto.

Guiando al grupo, Desmond abrió la puerta del templo colocando el Fruto en una abertura. A medida que avanzaba, el Asesino recibió su misión: encontrar la Llave del Gran Templo. Para ello debía revivir los recuerdos de Connor Kenway[8].

En la recta final de la búsqueda, William fue a El Cairo para hacerse con una fuente de energía para el templo, pero sería capturado por el Equipo Sigma el 12 de diciembre. Al día siguiente, un vídeo fue enviado a los Asesinos con una propuesta: Abstergo devolvería a William sano y salvo a cambio del Fruto; de lo contrario, lo entregarían "en condiciones mucho peores". Desmond decidió partir a su rescate, volviendo así a donde le retuvieron por primera vez: Italia.

Sin poder pasar desapercibido, el encapuchado se vio obligado a abrirse paso liquidando a los guardias de seguridad. Con Vidic observando sus movimientos, Daniel Cross fue enviado para acabar con él. Acorralado a tiros en la sala del Animus, Desmond parecía estar perdido pero la cercanía de Cross al Fragmento provocó en él un episodio de efecto sangrado que le llevó a huir del lugar. Aun así, Desmond logró acabar con la vida del templario.

Habiéndose hecho con el arma de Cross, Desmond se abrió paso fácilmente hasta la oficina de Vidic. Allí, rodeado de guardias armados, se encontraba su padre atado. Creyendo tener ventaja, el doctor ordenó que le entregara el Fruto. Desmond hizo el ademán de hacerlo pero en lugar de ello usó su poder para controlar a los guardias y obligarles a pegarse un tiro, matando a Vidic en el proceso.

AC3 Abstergo Exit Apple

Tras liberar a su padre y darse un abrazo, ambos se abrieron paso hasta la salida usando el artefacto para liquidar a cualquier guardia cercano[8].

Curiosidades

  • Tras finalizar la campaña principal de Assassin's Creed II, puede verse que Ezio aún lleva colgando de su cinturón la bolsa roja en que guardaba el Fruto.
  • En Assassin's Creed: Brotherhood, el Fruto era capaz de acabar no solo con enemigos sino también con civiles y aliados (como mercenarios y reclutas Asesinos).
  • Mientras que en Brotherhood Ezio consumía más energía o salud según el tiempo que usara el Fruto, Desmond no parece tener el mismo problema en Assassin's Creed III.
    • Si esta diferencia se debe a la falta de sincronización entre Ezio y Desmond al momento de revivir tales recuerdos, no se sabe.

Apariciones

Galería

Fuentes y/o referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Assassin's Creed: Recollection
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 Assassin's Creed II
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 3,5 3,6 Assassin's Creed II - DLC La batalla de Forli
  4. 4,0 4,1 4,2 Assassin's Creed II - DLC La Hoguera de las Vanidades
  5. 5,00 5,01 5,02 5,03 5,04 5,05 5,06 5,07 5,08 5,09 5,10 5,11 5,12 5,13 5,14 Assassin's Creed: Brotherhood, el videojuego
  6. 6,0 6,1 6,2 Assassin's Creed: Project Legacy - Roma: Capítulo 2 - Giovanni Borgia
  7. Assassin's Creed: Brotherhood - DLC La desaparición de Da Vinci
  8. 8,0 8,1 8,2 Assassin's Creed III
  9. 9,0 9,1 9,2 Assassin's Creed: Revelations, el videojuego
  10. Assassin's Creed: Project Legacy - Roma: Capítulo 1 - Fiora Cavazza
  11. 11,0 11,1 11,2 Assassin's Creed: Brotherhood, la novela
  12. Assassin's Creed: Initiates - Los Archivos de Desmond: 10-10-12
  13. Assassin's Creed: Initiates - Los Archivos de Desmond: 27-10-12

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