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«Yo soy un Asesino. Entrenado en el antiguo saber de la preservación de la evolución de la humanidad. Al igual que tú, y cada uno de nosotros aquí presente.»
―Maquiavelo a Ezio en su primer encuentro[fte]

Niccolò di Bernardo dei Machiavelli (3 de mayo de 1469 — 21 de junio de 1527), conocido históricamente como Nicolás Maquiavelo, fue un filósofo y escritor italiano considerado uno de los fundadores de la ciencia política moderna, así como miembro de la Orden de los Asesinos durante la época temprana del Renacimiento. Diplomático, político, filósofo, músico, y dramaturgo, pero sobre todo conocido como sirviente civil a la República Florentina, vivió entre los siglos XV y XVI.

Considerado pionero de la filosofía realista, así como precursor del estudio de la política como ciencia, Maquiavelo creía que todos los hombres son malvados y que, si se les daba oportunidad, actuarían siempre siguiendo su naturaleza. En el año 1500, tras la muerte del condotiero Mario Auditore, Maquiavelo se convirtió en Gran Maestre de la orden a la que formaba parte, y luchó junto a Ezio Auditore da Firenze en la liberación de la santa ciudad de Roma del Papa Alejandro VI y su hijo, el conquistador César Borgia.

Como secretario ejecutivo de la República Florentina, ejerció las bases de funcionario asistiendo a las cortes de Francia, España, Milán y Roma. Después de que los Medici regresaran al control de la ciudad en 1512, Maquiavelo fue juzgado por presuntos actos de traición contra la familia gobernante durante su labor como jefe de la milicia de Florencia y fue exiliado a su hacienda de Santa Andrea, tiempo alrededor del cual contrajo matrimonio con Marietta Corsini—con quien tuvo cinco hijos—y en el que también escribió sus célebres obras El Príncipe, Discursos de la Primera Década de Tito Livio e Historia de Florencia, finalmente muriendo en 1527.

Actualmente, está enterrado en Florencia, en la Basílica de la Santa Cruz.

Entradas en la base de datos

En Assassin's Creed II

"Fecha de nacimiento: 1469.

Ocupación: filósofo, escritor, político.

"Los profetas desarmados siempre acaban destruidos, mientras que los profetas armados siempre tienen éxito".

Estas palabras tan cínicas fueron escritas por Nicolás de Maquiavelo, una de las mentes más brillantes del Renacimiento. Considerado pionero de la filosofía realista, creía que todos los hombres son malvados y que, si se les da oportunidad, actuarán siempre siguiendo su naturaleza.

Maquiavelo era el tercer hijo de un abogado de Florencia. Su propio padre le instruyó en gramática, retórica y latín. En 1494, entró al servicio del gobierno como funcionario y embajador. Tras convertirse en miembro del cuerpo diplomático de Florencia, viajó a las cortes de Francia, España y Roma entre los años 1499 y 1512.

De 1503 a 1506, Maquiavelo estuvo al mando de la milicia de Florencia y de las defensas de la ciudad. Para dicha milicia reclutó ciudadanos, pues prefería hombres comprometidos con el éxito de Florencia en lugar de mercenarios sin más interés que el dinero. Esta estrategia dio sus frutos en 1509, cuando Florencia derrotó a Pisa.

Tras el destierro de los Medici, Maquiavelo siguió participando en el gobierno de Florencia. Pero cuando los Medici regresaron, le hicieron arrestar y le torturaron, acusándole de conspirar contra ellos.

Al no encontrar pruebas contra él, los Medici desterraron a Maquiavelo. Se retiró a su hacienda de Santa Andrea, donde escribió sus célebres obras "El príncipe", "Discursos sobre Livio" e "Historia de Florencia".

Maquiavelo murió en 1527. Se ignora dónde reposan sus restos."

En Assassin's Creed: Brotherhood

"Fecha de nacimiento: 1469

Ocupación: filósofo, escritor, político

"Los profetas desarmados siempre acaban destruidos, mientras que los profetas armados siempre tienen éxito".

Estas palabras tan cínicas fueron escritas por Nicolás de Maquiavelo, una de las mentes más brillantes del Renacimiento. Considerado pionero de la filosofía realista, creía que todos los hombres son malvados y que, si se les da oportunidad, actuarán siempre siguiendo su naturaleza.

Maquiavelo era el tercer hijo de un abogado de Florencia. Su propio padre le instruyó en gramática, retórica y latín. En 1494, entró al servicio del gobierno como funcionario y embajador. Tras convertirse en miembro del cuerpo diplomático de Florencia, viajó a las cortes de Francia, España y Roma entre los años 1499 y 1512. Fue en este tiempo cuando conoció a César. Fascinado con el joven capitán general, Maquiavelo escribió: "No encuentro fallo alguno en él". Maquiavelo siguió a César, aprendiendo su enfoque de la guerra, hasta 1500, cuando se convirtió en líder de facto de los Asesinos.

Entre 1500 y 1503 se estableció en Roma, aunque poco se sabe de sus actividades allí.

En 1503, Maquiavelo estuvo al mando de la milicia de Florencia y de las defensas de la ciudad. Para dicha milicia reclutó ciudadanos, pues prefería hombres comprometidos con el éxito de Florencia en lugar de mercenarios sin más interés que el dinero. Esta estrategia dio sus frutos en 1509, cuando Florencia derrotó a Pisa.

Tras el destierro de los Medici, Maquiavelo siguió participando en el gobierno de Florencia. Pero cuando los Medici regresaron, le hicieron arrestar y le torturaron, acusándole de conspirar contra ellos.

Al no encontrar pruebas contra él, los Medici desterraron a Maquiavelo. Se retiró a su hacienda de Santa Andrea, donde escribió sus célebres obras "El príncipe", "Discursos sobre Livio" e "Historia de Florencia".

Maquiavelo murió en 1527. Se ignora dónde reposan sus restos."

Biografía

Vida temprana

Niccolò di Bernardo dei Machiavelli nació en la República Florentina el 3 de mayo de 1469—año en que el célebre monarca Lorenzo de Médicis asumió el mando de la ciudad-Estado—siendo el tercer niño y único hijo varón de Bernardo di Niccolò Machiavelli y Bartolomea di Stefano Nelli, familia de la cual se creía que descendía de los marquesados de la Toscana, y que debido a su prestigio dentro de la nobleza de ella surgieron tres confalonieros de la corte de justicia. No obstante, a pesar del régimen republicano de Florencia, Maquiavelo no se convirtió en ciudadano de la ciudad-Estado debido a la naturaleza insegura y descontrolada de la población florentina de la época, la cual se vio dividida por la influencia del Papado y la casa gobernante.[1]

Maquiavelo creció en una época abiertamente próspera y tumultuosa para Florencia, ya que la región toscana se vio sometida a los duros controles impuestos por Roma y bajo constante amenaza de los demás Estados italianos, los condotieros y sus ejércitos de mercenarios, y los recurrentes ataques de potencias extranjeras como Francia, España y Suiza. Además, el ascenso de Lorenzo el Magnífico al poder significó el surgimiento de un movimiento cultural que se alejaba parcialmente del dogma católico, abogando en su lugar por el progreso de invenciones que eran productos originados en la civilización, como las ciencias, las artes, y notablemente, las corrientes humanísticas. Este "Renacimiento" convirtió a Florencia en la ciudad cumbre de los grandes artistas, pensadores y científicos italianos de la época; sin embargo, a pesar de encontrarse en el apogeo del movimiento cultural, Maquiavelo no logró obtener una brillante formación humanística, aunque que su padre—doctor en leyes—fuera fiscal de la república. Por esta razón, el joven se vio en su mayoría influido por mentores escolásticos y por su propio padre para completar su educación con abundantes lecturas.[1] Entre los tutores de Maquiavelo en su juventud destaca el militar romano Fabrizio Colonna.[1][3][4]

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Maquiavelo como miembro de la Orden de los Asesinos.

Maquiavelo aprendió a emplear la retórica, conoció sobre la historia de Florencia y la historia antigua de Europa—incluyendo la figura del personaje de Tito Livio, la cual posteriormente lo inspiraría en su obra como figura de talla universal—así como de importantes lenguas bases como el latín y el griego, y se convirtió desde joven en un duro crítico, estudioso y erudito de la historia y de personalidades contemporáneas.[1]

En 1488, a la edad de 19 años[5], Maquiavelo formó parte de la secreta Orden de los Asesinos, destacando en la misma basándose en su indiscutible capacidad intelectual, y sirviéndose de su pericia para militar contra Templarios vastamente conocidos de la época.[2]

Los planes de "El Español"

Maquiavelo: «Aunque otros hombres sigan ciegamente la verdad, recuerda...…»
Ezio: «...Nada es verdad.»
Maquiavelo: «Aunque otros hombres se dejen coartar por la ley o la moralidad, recuerda...…»
Ezio: «...Todo está permitido.»
―Maquiavelo ascendiendo a Ezio Auditore en 1488 [fuente]

Maquiavelo destacó como uno de los miembros dirigentes de la orden, llegando a conocer a su líder en ese entonces, el condotiero de Monteriggioni, Mario Auditore, y convirtiéndose en un lugarteniente operando en las misiones más cruciales durante el Renacimiento italiano.[2]

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Maquiavelo en 1488 durante el ingreso de Ezio Auditore a la orden de los Asesinos.

De entre varios sucesos que habían precedido el ingreso de Maquiavelo en la orden, destacaba la ejecución con cargos falsos de casi toda la familia florentina del sobrino de Mario, Ezio, como parte de una treta perpetrada por el cardenal español Rodrigo Borgia para debilitar a los Asesinos en la región. Borgia, quien además lideraba la Orden Templaria, buscaba en aquel entonces conseguir la Sexta Pieza de Edén, la cual utilizaría para acceder a la clandestina cámara oculta en el Vaticano.[2]

Durante los años posteriores, Ezio ejecutó planes para la orden de manera perfecta, acabando con toda la familia Pazzi—que conspiró en vano contra Lorenzo el Magnífico en 1478—y confrontando a la Casa de Barbarigo en la Serenísima República de Venecia, momento en el cual Maquiavelo, Mario Auditore, y varios otros aliados acudieron a la ciudad para ayudar al joven en su campaña contra Borgia, quien, desconocido para él, había adquirido la Sexta Pieza por medio de una incursión en Chipre. Finalmente, los Asesinos recuperaron el artefacto, aunque no lograron detener el escape de Borgia. Tras los eventos, Maquiavelo y Mario ascendieron a Ezio a Asesino y lo incorporaron oficialmente a su orden.[2]

La defensa de Forlì

Ezio: «¿Quiénes son los Orsi?»
Sforza: «Los mismos canallas que contraté para que mataran a mi esposo.»
Maquiavelo: «Por supuesto esto es obra del Español, ya que los Orsi no conocen un mundo mayor al de su bolsa.»
— Ezio Auditore, Caterina Sforza y Maquiavelo durante la batalla de Forlì[fte.]
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Maquiavelo, Ezio Auditore y Caterina Sforza en las afueras de Forlì.

Posteriormente en el año de 1488, los Asesinos ocultaron el artefacto con el temor de que cayera en manos de sus enemigos, y Ezio la llevó para que fuera estudiada por su amigo, el erudito Leonardo da Vinci en Venecia, tras lo cual Mario Auditore y Maquiavelo concluyeron que debían aislar la pieza de cualquier región en la que se viera expuesta al peligro de robo por parte de los lacayos de Borgia. Mario sugirió que llevaran la Manzana a Forlì, fortaleza cuya propietaria—la condesa Caterina Sforza—era aliada de la orden, y que además estaba perfectamente abastecida para defenderse de ataques de los Templarios.[2]

Tras llegar a Forlì, Maquiavelo se reunió en las afueras de la ciudad con Ezio, Caterina Sforza y su escolta de guardias. La condesa mostró un interés particular en el hecho de que Ezio fuera un Asesino, señalando que su difunto esposo, Girolamo Riario, había tenido lazos fuertes con los Templarios, y Maquiavelo explicó a Ezio que el conde había trazado un mapa con las ubicaciones a las que habían sido llevadas distintas páginas del Códice de los Asesinos.[2]

Conforme se aproximaban a la ciudad, los Asesinos descubrieron un grupo de civiles que corría horrorizadamente desde el puente que atravesaba la entrada de Forlì. Al ver lo que ocurría, Sforza detuvo a una mujer que huía apresurada, y le preguntó sobre la situación. La mujer explicó a la condesa que la ciudad estaba siendo asaltada por los Hermanos Orsi, matones que Caterina explicó, ella había empleado anteriormente para dar muerte a su marido. Maquiavelo dedujo que muy posiblemente aquel acto hubiese sido orquestrado por Rodrigo Borgia, ya que los Orsi eran conocidos por operar siempre buscando fines de lucro y ejecutar asesinatos de manera clandestina y raras veces masacres públicas y arriesgadas. Ezio creyó que si Borgia los había contratado, los ladrones podrían estar tras la Manzana de Edén, comentario que Maquiavelo consideró incierto, ya que tal vez Borgia no sabía que el artefacto había sido llevado a la ciudad, y probablemente estaban allí para asesinar a Caterina Sforza, tras lo cual la condesa comentó que sus hijos estaban en Forlì y que se hallaban bajo peligro de muerte.[2]

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Maquiavelo, Caterina Sforza y Ezio Auditore combaten hordas de tropas invasoras en Forlì.

Al acercarse más a la ciudad, un inmenso grupo de soldados de los Orsi embistió contra los Asesinos, pero Maquiavelo, Sforza y Ezio lograron vencerlos y continuaron junto con los escoltas hacia el puente de entrada de la ciudad. Allí, se dieron cuenta de que los portones de entrada estaban cerrados y que sin eso no había acceso de ningún tipo. Sin embargo, Sforza le sugirió a Ezio que buscara una entrada alternativa vadeando el río que rodeaba la ciudad. Mientras el joven se sumergía en las aguas para intentar penetrar la fortaleza por una vía distinta, Maquiavelo presenció cómo la conesa lanzaba desaforadamente palabras de injuria e insulto a los Orsi por haber cometido tal asalto contra su ciudad y tal atentado hacia ella como condesa y como persona.[2]

Ezio Auditore logró entrar en la fortaleza y abrir el portón de entrada a la ciudad accionando su mecanismo desde la parte superior de la muralla, y tras eso Maquiavelo y la condesa Sforza se internaron en Forlì. Mientras avanzaban más dentro de la ciudad, Maquiavelo, Sforza y Ezio Auditore se vieron obligados a combatir múltiples hordas de mercenarios de los Orsi, y, tras lograr abrirse paso hasta el otro extremo de la ciudad, Maquiavelo se dio cuenta de que varias tropas de los Orsi embestían en forma de emboscada, alertando a sus aliados.[2]

A pesar de los asaltos de los grupos de soldados de los Orsi, los guardias de la condesa de Forlì lograron suprimir las fuerzas y dispersarlas hacia las afueras de la ciudad, tras lo cual Maquiavelo, Sforza y Ezio se reunieron en la parte superior de una de las murallas esperando la aparición de los hermanos Orsi una vez cesado el tumulto.[2]

Cuando los Orsi hicieron acto de presencia frente al portón de salida de la ciudad, viendo a los Asesinos en la parte superior de la muralla, los ladrones revelaron que habían secuestrado a dos de los hijos de la condesa Caterina, Bianca y Ottaviano, amenazando con matar a ambos si Sforza no les entregaba a los invasores la Manzana de Edén, dejando ver también de la misma manera que actuaban bajo órdenes de Rodrigo Borgia. La condesa de Forlì trató de mostrarse renuente ante la petición de los ladrones, lanzando a ambos improperios sumamente ofensivos e incluso aludiendo a su capacidad reproductiva, señalando con esto que no le importaban sus hijos si podía tener más. Maquiavelo, viendo la fragilidad de la situación, le pidió a Ezio que rescatase a los niños mientras permanecía con Caterina Sforza en la ciudad defendiendo el fuerte de los remanentes que huían.[2]

El joven Auditore logró su cometido a tiempo, rescatando a los dos hijos de Caterina Sforza y utilizando la Máquina Voladora diseñada por Da Vinci para dar muerte a los dos hermano Orsi, Checco y Ludovico. No obstante, Ludovico antes de morir apuñaló a Ezio en el abdomen, y el joven, debilitado y desangrando, cayó en la tierra, momento en el que un hombre en túnica negra apareció y le quitó el artefacto. Ezio regresó a Forlì e informó de lo sucedido a la condesa y a Maquiavelo. El filósofo, decepcionado, se marchó de Forlì a Florencia, mientras que Ezio proseguía a buscar el paradero de la Manzana.[2]

Florencia en las tinieblas

Artículo principal: Hoguera de las Vanidades

«Todo comenzó hace apenas unas semanas… el hombre al que todos amaban resultó ser el que aborrecían. Solo fue obra de la Manzana de manera parcial: verás, hombres con poder sobre Florencia se vieron poseídos por sus ideales. Aunque él no es de la ciudad, los tenientes lo complacen oprimiendo a la ciudadanía y ejerciendo brutalmente su voluntad. Triste es que escaso es el hombre que se rehusa a perder el status quo, razón por la que cae sobre nosotros la responsabilidad de hacerle ver la verdad.»
―Maquiavelo explica a Ezio Auditore el surgimiento de Savonarola[fte]

Después de la pérdida de la Sexta Pieza de Edén, Maquiavelo regresó a Florencia para dedicarse por completo a sus estudios de la historia antigua, dejando en manos de sus aliados la investigación sobre sus enemigos, y viviendo a su vez la etapa más dura para la República Florentina del siglo XV, ya que Lorenzo el Magnífico falleció casi en bancarrota en 1492 debido al inadecuado manejo de la fortuna de la familia real y el constante saboteo de las potencias extranjeras, siendo Florencia saqueada tras el asedio de Nápoles por parte del rey Carlos VIII de Francia, y regresando a su estatus de ciudad en 1494.

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Maquiavelo hablando con Ezio en la Florencia de Savonarola.

El ladrón de la Manzana de Edén resultó ser el monje dominico Girolamo Savonarola, quien en 1497 regresó a Florencia desde Ferrara para emplear el poder del artefacto sobre las masas y convencerlas de sus propias ideas radicales sobre los principios del Renacimiento, yendo en contra de todo idealismo sobre la cultura, optando por destruir todo lo relacionado con sus fundamentos, desde libros y pinturas hasta instrumentos musicales, creyendo que de esta forma alcanzaría un modelo utópico de hermandad en Florencia y la Tierra regresaría a ser Edén, siendo omnubilado por sus subjetivas apreciaciones de los ideales del catolicismo.

Maquiavelo, durante el apogeo de la influencia del hombre y en un momento sumamente difícil para la orden después de la derrota de Ezio Auditore en España ante los Templarios Fernando de Aragón e Isabel I de Castilla, decidió congregar las fuerzas en Florencia para asegurar su presencia mientras ocurrían los eventos, y se reunió con Ezio Auditore en diciembre del mismo año en el Ponte di Oltrarno. Maquiavelo explicó a Ezio la situación en la que se hallaba Florencia, cuya crisis económica se elevó a proporciones colosales en comparación a como había estado antes de la llegada del monje Savonarola al poder, ya que se veía casi que aislada del resto de Toscana, sino es que de Italia, y el erudito expresó su preocupación por el poder que los tenientes de Savonarola estaban adquiriendo y las despóticas y catastróficas medidas que tomaban hacia los civiles, quienes cada vez se veían más afectados por el panorama general de la ciudad.

Reuniendo a sus aliados, Ezio logró cazar y asesinar a cada uno de los tenientes en las semanas siguientes, y para comienzos de 1498, Rodrigo Borgia—quien se convirtió en Papa—emitió una orden de excomulgación de Savonarola y ordenó su ejecución. No obstante, antes de que las revueltas de civiles y de soldados del Papado pudieran llevar a al fray al cadalzo, Ezio recuperó la Manzana de Edén e impidió que los ciudadanos hicieran un último intento de ejecutar a Savonarola en una de sus hogueras, en cambio lo apuñaló con su Cuchilla Oculta en la cara para ahorrarle el dolor de las llamas. Tras ello, Ezio dio un discurso a sus colegas y a las masas del pueblo de Florencia, refiriéndose que cada uno debería decididr por sí mismo y que no se dejaran influenciar por los poderes agenos.

Posteriormente, Maquiavelo y sus aliados se consolidaron en el resto de la Toscana, ya que Ezio Auditore recuperó las páginas del Códice para el año de 1500.

La empresa de Alejandro VI

Maquiavelo: «Dime cómo terminó con Borgia. ¿Rodrigo pidió misericordia? ¿Inventó excusas? ¿Prometió poder a cambio?»
Ezio: «No. Nada de eso.»
Maquiavelo: «Interesante. Me sorprende que actuara con tanta compostura.»
Ezio: «Le dejé vivo.»
Maquiavelo: «¡¿El Español sigue con vida?! Cuando nuestros enemigos estén muertos podemos hablar de cámaras ocultas, dioses y lugares de antigüedad indiscutible. Debiste matarle. Te garantizo que por ese error vamos a sufrir.»
— Nicolás Maquiavelo reprende a Ezio Auditore por no asesinar a Alejandro VI en 1500[fte.]

Tras la caída de la república teocrática de Savonarola, Florencia fue dejada a cargo de los Soderini, que, impresionados con el desempeño intelectual y militar de Maquiavelo, lo nombraron secretario ejecutivo de la República, con esto empleando su posición para ayudar a los integrantes de su orden en los años porvenir.

A mediados de 1500, los líderes de la orden de los Asesinos se reunieron en la Villa Auditore, en Monteriggioni, para discutir su próximo movimiento contra el líder de los Templarios. Ezio Auditore utilizó las páginas del Códice de Altaïr para descifrar un contenido oculto al que solamente se podía acceder por medio de la habilidad conocida como "visión de águila", tratando de exponer los datos secretos relacionados con el susodicho profeta de una antigua civilización. El joven Asesino logró unir las páginas en un tablero de archivos en el estudio de la Villa, revelando con esto un mapa que centraba el mundo en su totalidad, evidenciando que muchas partes del mismo no habían sido descubiertas por los occidentales—aunque Cristóbal Colón había zarpado ocho años antes y dado con el continente de América bajo los estandartes de los reyes españoles Isabel y Fernando—y que también existían diferentes cámaras a nivel mundial vinculadas de algún modo con el profeta.

Maquiavelo y Mario Auditore encomendaron a Ezio viajar al Vaticano, en Roma, y dar muerte al Papa Alejandro VI, así como descubrir la localización y función de esas cámaras ocultas. Poco después, ambos Auditores emprendieron la misión, y Ezio se infiltró en la Capilla Sixtina e hizo un intento de homicidio contra Rodrigo Borgia en pleno encuentro religioso, interrumpiendo las labores papales y forzando al español a un crudo y violento encuentro clandestino. Alejandro VI, no obstante, se defendió empleando la Pieza de Edén en su posesión, la Férula Papal, aunque, eventualmente, Ezio Auditore derrotó al hombre y combinó la Sexta Manzana con la férula para abrir la entrada de la Cámara del Vaticano, la cual, según Borgia, era un portal para conectarse con el mismo Dios.

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Maquiavelo repriende a Ezio Auditore por no haber matado a Rodrigo Borgia en 1500.

No mucho después, Ezio Auditore regresó a Monteriggioni, habiendo hundido la Férula Papal en el subsuelo de la Capilla Sixtina, y teniendo en su posesión únicamente la Sexta Pieza. En la Villa Auditore, Ezio explicó a Maquiavelo, Caterina Sforza, su tío Mario, y su madre y su hermana, los diversos hallazgos con los que había dado en la capilla. Estos fueron la aparición de la diosa Minerva en una especie de transmisión, y el establecimiento de la misma de que ella representaba una raza de seres avanzados que habitaron la Tierra mucho antes que los humanos, y que por consecuencia de lo que ocurriría en un futuro lejano, el planeta sería destruido y con esto vendría el inevitable fin de la humanidad. Esto, no obstante, podía ser evitado según las señalaciones de Minerva, esclareciendo que varios templos de su casta estaban ubicados en diversos lugares del mundo, y que de ser activados posiblemente la raza humana tuviera esperanza de sobrevivir. Sin embargo, estas revelaciones parecieron insuficientes y hasta irrelevantes para los líderes de la orden, ya que varios creían que estas cámaras solo eran arsenales de los Templarios, y que posiblemente contendrían armas que ellos pudieran usar en su contra. Ezio, por su parte, admitió no haber matado a Borgia, con esto desatando la ira de Maquiavelo, ya que el secretario florentino estableció que discutir de temas religiosos y superfluos era una pérdida de tiempo, teniendo en cuenta problemas inmediatos mucho peores.

Disgustado, Maquiavelo dejó Monteriggioni y se dirigió a Roma a coordinar las actividades de la orden allá directamente, previendo lo que sería la caída de la estirpe templaria del poder pontificio.

Fortalecimiento del poder romano

Maquiavelo: «Rodrigo se rodea a sí mismo de serpientes y homicidas. Incluso su hija, Lucrecia, se ha convertido en una de sus más arteras armas. Pero poco es en realidad, si se la compara con el hombre detrás del ataque de la Villa. Él es ambicioso, despiadado y cruel más allá de lo imaginable, las leyes de los hombres para sí son irrelevantes. Asesinó a su propio hermano para hacerse con el poder. No conoce el peligro o la fatiga, o la moralidad. Aquellos que no mueren bajo su espada claman para unirse a sus filas. Las poderosas familias de los Ursinos y los Colonna se han arrodillado ante él, e incluso lo apoya el mismo Rey de Francia.»
Ezio: «Dime su nombre.»
Maquiavelo: «César, líder de los ejércitos papales. ¿Qué planea hacer con este creciente poder? ¿Qué motiva al hombre? Eso todavía no lo sé. Sin embargo, Ezio, César ha puesto su mirada en toda Italia, y a esta altura ya la tendrá.»
Ezio: «¿Acaso es admiración lo que detecto en tu voz?»
Maquiavelo: «Él sabe cómo ejercer su voluntad. Una virtù difícil de hallar en estos días.»
— Maquiavelo y Ezio Auditore en la Roma de 1500[fte.]

Inmediatamente después de que Maquiavelo partiera de Monteriggioni, la ciudad fue sitiada por el hijo del papa Alejandro VI, el Capitán General César Borgia. Maquiavelo, en Roma, asistió inconsciente de los hechos ocurridos a varios de los cónclaves del principal Estado papal, y desde ese momento cautivó una especial admiración por el personaje del conquistador, viendo en él la figura del gobernante fuerte necesario para la unión de Italia, habiendo presenciado también cómo César Borgia realizaba implacables actos de perversidad para consolidar su poder. No obstante, el erudito se preocupó por la estabilidad de la orden en aquel momento, y optó por realizar pactos con guardias inmersos en líneas frágiles del Ejército del Papa.

Ezio Auditore logró huir de la toma de la ciudad, aunque su tío Mario fue muerto durante la confrontación. Maquiavelo logró rescatar al Asesino y brindarle refugio en un humilde hogar en las afueras de Roma, dejando claro a la señora de la casa una dirección específica para el hombre para que se encontrara con Maquiavelo: el Mausoleo di Augusto.

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Maquiavelo y Ezio reunidos en Roma.

Ambos florentinos se reunieron en el lugar, y Maquiavelo explicó a Ezio la situación de Roma, y de cómo los Borgia habían optado por aterrorizar a su pueblo proporcionando a sus soldados armas de fuego, también prestándole al Asesino dinero para equiparse con otros armamentos además de su cuchilla. Maquiavelo pensó que Ezio Auditore volvería a Florencia, pero el Asesino explicó que prefería permanecer en Roma para así estar a la cabeza de la lucha contra los Borgia, previendo la caída de la familia del poder romano y de esta forma liberar a la ciudad de su estirpe. Maquiavelo, asombrado, afirmó no haber visto semejante discurso en Monteriggioni. Posteriormente, Maquiavelo explicó a Ezio la figura de César Borgia, y del peligro que el hombre representaba para el futuro de la orden de los Asesinos, así como del desarrollo de sus planes, expresando también en parte su admiración por el Capitán General, destacando que en él había cualidades dignas de respeto, haciendo referencia con esto al famoso concepto maquiavélico de Virtù, que siglos después sería estudiado por eruditos de las ciencias políticas.

Con el apogeo de la conquista de la Romaña, Maquiavelo expresó su temor de utilizar establos que los guardias de los Borgia habían clausurado. Sin embargo, Ezio creyó que el ejercicio de la ley del Papado podía controlarse, optando por asesinar al capitán de la guardia Iacopo de Grassi, e incendiando una torre papal cercana. Con esto, los guardias se dispersaron en acto de terror, y los asesinos hicieron uso del establo.

Mientras se alejaban a caballo del distrito, Maquiavelo y Ezio discutieron sobre lo que hubiese resultado la muerte de Alejandro VI antes de aquel momento. El filósofo estaba seguro de que el resultado hubiera sido distinto, aunque Ezio afirmaba que la muerte del papa en realidad no habría cambiado nada, ya que sus aliados posiblemente se hubiesen hecho con el poder. Maquiavelo, no obstante, pareció resaltar que Ezio se refería al pueblo como razón del surgimiento del poder papal, estableciendo que sería necesario recurrir a él para realizar el cambio. Maquiavelo por su parte opinó que resultaría inútil contar con el pueblo romano al ver lo mísero que se encontraba en aquella época, pero el Asesino afirmó que la hermandad de la orden se consolidaría con integrantes provenientes directamente de la plebe, ya que con ellos vendría un temor común hacia el potentado romano que posiblemente se convertiría en odio, y que a su vez esto sería beneficioso.

Sin embargo, conforme avanzaban, un ladrón pasó cerca del caballo de Ezio y le robó su bolsa de dinero. Maquiavelo, burlándose del Asesino por haberse envuelto en esa situación tras opinar tan bien del populacho, le dio órdenes a Ezio de recuperar su dinero mientras que él se dirigía al Capitolio y lo esperaba allá con uno de sus contactos.

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Maquiavelo y Ezio paseando por Roma a caballo.

En el Capitolio, Maquiavelo felicitó a Ezio por haber logrado recuperar su dinero, refiriéndose a que si bien César Borgia se volvía más poderoso la orden podía ser más próspera en un futuro cercano. Después, ambos Asesinos cabalgaron hasta el Coliseo. En el trayecto, Maquiavelo comentó cómo el Papa Alejandro empleaba los edificios que formaban el patrimonio histórico de Roma como la cúspide de un poder que era más simbólico que material, pero a su vez haciendo énfasis en la inteligencia del hombre al engañar tan fácilmente a la plebe, comentario que Ezio calificó de cínico, pero Maquiavelo se defendió aclarando que lo que hacía era describir la realidad de Roma en ese momento. En el Coliseo aguardaba el contacto de Maquiavelo, pero un grupo de guardias lo acosó para cuando ambos llegaron, por lo que se vieron obligados a matarlos. Maquiavelo explicó a Ezio que el ladrón trabajaba para él y que su labor había sido la de interceptar una carta del correo papal, con información que resultaría de mucha utilidad para la orden. Esa carta, no obstante, fue tomada por un mensajero antes de que los Asesinos liquidaran a los guardias, y este oficiante huyó dentro del Coliseo. Maquiavelo le dijo a Ezio que atrapara al mensajero y que después se reuniese con él en las termas.

No obstante, Ezio Auditore fue atacado por los foragidos conocidos como Seguidores de Rómulo en la Terma de Trajano. Después de defenderse y derrotar a los atacantes, el Asesino buscó la entrada a su guarida en la terma, las ruinas del antiquísimo y subterráneo Palacio Dorado de Nerón, y, tras explorar el lugar y encontrar los pergaminos que establecían los orígenes del culto pagano de los foragidos, Ezio salió de las ruinas y se encontró con Maquiavelo. El erudito, que había visto a los atacantes de Ezio y lo que éste había hecho después, comentó que los Seguidores de Rómulo habían sido pagados por cardenales para esparcir rumores falsos de los Asesinos en Roma, así como para aterrorizar a las clases más bajas en los sectores menos civilizados de la ciudad y hacer que sucumbieran a las leyes impuestas por la Iglesia. Ezio, sorprendido por el hallazgo, comentó que el culto era peligroso para los propósitos de su hermandad, y que debía ser terminado para establecer la paz común. Ezio le mostró a Maquiavelo una carta encriptada que había hallado dentro del palacio, para molestia del erudito, ya que esperaba que el contenido estuviera decifrado debido a la comunicación constante entre los foragidos y el clérigo. Maquiavelo explicó a Ezio que los Seguidores de Rómulo y sus cardenales contratantes se enviaban mensajes en código para evitar ser interceptados por facciones alternas, pero Ezio consideró más importante el hecho de aliarse antes de actuar, refiriéndose acerca de si tenían aliados dentro de la ciudad. El erudito llevó a Ezio a la entrada de un túnel subterráneo, comentando que aquellos pasajes estaban siendo utilizados por los Asesinos para llegar a diferentes distritos de Roma sin toparse con guardias de los Borgia, así evitando resistencia de los enemigos; sin embargo, afirmó que casi todas las entradas de los túneles estaban clausuradas por la seguridad Borgia.

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Maquiavelo, Fabio Ursino y Ezio Auditore en el cuartel general de la Isla Tíber.

Maquiavelo llevó a Ezio al cuartel general de la orden de los Asesinos en Roma, un edificio en el centro de la Isla Tíber, que servía como punto de encuentro clandestino entre sus líderes y sus aliados. Allí, Maquiavelo presentó a Ezio a la figura del militar Fabio Ursino, que era primo del célebre condotiero amigo de Ezio, Bartolomeo d'Alviano, a quien el Asesino describió como un "gran guerrero". Maquiavelo explicó que Fabio estaba disponiendo de aquella residencia para ellos como base de operaciones, aunque el militar explicó que sabía que la Villa Auditore de Monteriggioni había sido un escenario mucho menos tosco, aunque Ezio dijo que estaba muy bien el lugar. Fabio dejó el sitio para dirigirse a la Romaña, donde César Borgia comandaba sus tropas, pero aseguraba que esperaba liberarse de su comando en poco tiempo.

Tras la partida de Fabio Ursino, Maquiavelo comentó que su orden estaba lista para atacar a los Borgia, aunque Ezio le reveló que Caterina Sforza había sido capturada, y que la Manzana de Edén estaba en posesión de los Borgia, sorprendido también porque Maquiavelo no estaba consciente de los hechos. Ezio se preocupó por la situación y le preguntó a Maquiavelo si por lo menos tenían una fuerte base de aliados para comenzar a trabajar. El erudito aclaró que no, ya que los mercenarios de D'Alviano estaban imbuidos en una batalla sin esperanza contra los aliados de César Borgia en el Ejército Francés, comandados por el noble Octavio de Valois, y que el burdel aliado de ellos en ese momento estaba desatendiendo sus labores de espionajes, a pesar de que era muy frecuentado por cardenales, ya que la dueña del mismo tenía un estilo de vida bohemio y no comprometido. Ezio preguntó si había un gremio de ladrones, a lo que Maquiavelo respondió que sí, pero que por alguna razón se negaban a hablar con él. Dispuesto a cambiar el escenario, Ezio partió de la isla a afianzar sus alianzas.

Desarrollo de planes y lealtades puestas en duda

Ezio: «Me cuesta creer que Maquiavelo se haya vuelto traidor.»
La Volpe: «¡Primero el ataque de la villa, luego lo del castello y ahora esto! ¡Él está detrás de todo!»
— Ezio Auditore y La Volpe poniendo la lealtad de Maquiavelo en duda[fte.]
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Maquiavelo reuniéndose con un guardia de los Borgia cerca de La Volpe Addormentata.

No mucho después, Maquiavelo empezó a forjar lazos con círculos débiles dentro del Ejército Papal, pagándole a guardias para que le brindaran información exclusiva sobre las actividades de Alejandro VI y sus cortes, adquiriendo de entre muchos datos la sorprendente lista de un amplio grupo de agentes que ejercían brutalmente la ley del Papado y que operaban en toda Roma, variando desde contrabandistas, nobles, cortesanas, ingenieros y capitanes de la guardia, así como conociendo los nombres y ocupaciones de diversos arrendatarios empleados para llevar a cabo tareas de sucia naturaleza contra la población romana.

Estas actividades, a pesar de ser muy beneficiosas para el desempeño de la orden en Roma—pues para ese entonces Maquiavelo era el único dedicado a recopilar útil información sobre los Templarios—levantaron sospechas entre sus aliados en el Gremio de Ladrones, más notablemente en su líder, el florentino La Volpe. Este misterioso ladrón dudó mucho de la lealtad de Maquiavelo al estar al tanto de sus lazos con guardias del Papado, e incluso presenció varios encuentros entre el Asesino y miembros del ejército. La Volpe compartió sus temores con Ezio cuando éste fue a visitarlo poco después de su reunión con Maquiavelo, aclarando que no se había comunicado antes con el alto mando de la orden porque sospechaba considerablemente de la lealtad del hombre, aunque Ezio Auditore trató de permanecer reacio a creer semejante cosa.

No obstante, varias situaciones detalladas por los ladrones ponían a Maquiavelo en una posición comprometedora, con su lealtad a la orden, a sus miembros y a sus ideales siendo fragmentadas por intercambios con soldados del Papa que presenciaron La Volpe y Ezio Auditore no mucho después. Estos acontecimientos pusieron su lealtad aun más en duda cuando varios planes en conjunto con los ladrones, los mercenarios de Bartolomeo d'Alviano y las cortesanas del Rosa in Fiore, comenzaron a fallar, evidenciando la existencia de un traidor en los rangos de la orden de los Asesinos, con muchos dudando de su mismo Gran Maestre—actuando en fe de las actitudes aisladas, sobrias, misteriosas, y cínicas del hombre hacia sus círculos, siendo al mismo tiempo ignorantes de su inquebrantable lealtad.

Maquiavelo compartió su información con Ezio, e incluso envió cartas con datos clave de los roles, nombres y lugares en que labraban diferentes agentes Templarios, estos siendo administrados por la esposa de D'Alviano, Pantasilea Baglioni. Ezio cazó a los objetivos en el transcurso de los años 1500 y 1503, y para esta fecha Maquiavelo y él empezaron a planear su golpe final contra la familia Borgia.

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Maquiavelo, La Volpe y Ezio Auditore en el cuartel de la Isla Tíber en 1501.

Alrededor de 1501, César Borgia llevó personalmente a Caterina Sforza como su prisionera a Roma, tras el asedio de Forlì e Imola, ciudades que ella gobernaba, y la dejó a cargo de su hermana, Lucrecia en los calabozos del Castel Sant'Angelo. Fue durante esta fecha que Maquiavelo determinó que Alejandro VI y su hijo estarían en la fortaleza, y sería el momento propicio para matarlos, confiando a Ezio la tarea de infiltrarse en el castillo y darles muerte por vías sutiles, acelerando así el ascenso de la orden de los Asesinos al poder del Estado Pontificio. Ezio, ya confiando plenamente en la lealtad de Maquiavelo, consideró más importante rescatar a Caterina Sforza, ya que la condesa pudiese obrar con mucha lealtad si era ayudada en el momento en que se encontraba más vulnerable. Maquiavelo consideró la posibilidad, pero le dio prioridad a la muerte del Papa y de su Capitán General. Sin embargo, Alejandro VI no se encontraba en el castillo en ese momento, y su hijo partió hacia Urbino antes de que Ezio pudiera asesinarlo, dejando con esto espacio para creer que Maquiavelo los había traicionado.

El erudito opinó que su esfuerzo había sido vasto en comparación con los logros, estableciendo que había sido mucho el empeño para solo volver con Caterina Sforza. Maquiavelo, no obstante, había ayudado a Ezio y a Sforza a escapar del castillo provocando una explosión en un extremo de las afueras del mismo, de esta forma distrayendo a los guardias con un posible peligro mayor, y así permitiéndole al Asesino y la condesa huir. Ellos, sin embargo, desconocían el hecho, y Sforza partió a Florencia no mucho después.

Ezio consideró importante involucrar a la población romana en su orden, compartiendo con Maquiavelo una decisión esencial para el desarrollo de la misma en el futuro: involucrar a ciudadanos en sus filas, estableciendo la necesidad de contar con sirvientes leales y patriotas, en lugar de con suspicaces profesionales de la guerra que ejercían su conocimiento al mejor postor. Maquiavelo valoró el punto, e incluso Ezio aludió a la virtù romana, argumento que convenció al erudito de manera definitiva.

La caída de los Borgia (1503-1507)

Ezio: «¿Por qué el súbito cambio de actitud?»
Maquiavelo: «Siempre he permanecido a tu lado. Yo fui quien te trajo a Roma, y el que provocó la explosión mientras huías del Castello. Los mercenarios que te brindaron protección en el Coliseo también eran míos. Solo que tú no lo sabías.»
— Ezio Auditore y Maquiavelo después del ascenso del primero a Mentore[fte.]

Con el paso de los años, más civiles se integraron a la Orden de los Asesinos, y con esto se fueron consolidando sus filas. Para 1503, Ezio Auditore ya había asesinado a todos los agentes de César Borgia, así como todos los soldados comisionados para diferentes fines que fueron empleados por diversos distritos de Roma. Fue en ese entonces que tanto Maquiavelo como Ezio se propusieron atacar directamente a los miembros más cercanos a Alejandro VI y su hijo, comenzando con el tesorero del Papado, el cardenal Juan Borgia, a quien el Asesino Auditore rastreó formando lazos con el senador Egidio Troche, y que finalmente ejecutó durante su festín pagano en el Distrito del Centro. Tras estos incidentes, la tensión entre las fuerzas de Bartolomeo d'Alviano y el Barón de Valois se incrementó a niveles sin precedentes, hasta que el barón secuestró a la esposa del condotiero, Pantasilea Baglioni. Ezio, diseñando un plan para rescatar a la mujer, logró dar muerte al barón, así debilitando con estos dos homicidios tanto los financiamientos de las campañas de César Borgia, como el apoyo del ejército francés.

No obstante, el Capitán General regresó repentinamente a Roma cuando, en vista de la relación amorosa de su hermana con el actor de teatro Pietro Rossi, asignó al matón Micheletto Corella el asesinato del Secretario Papal Francesco Troche, así como del actor en un acto de retribución. Ezio, consciente de que el actor estaba en posesión de las llaves de entrada del Castel Sant'Angelo, consideró apropiado salvar a Rossi. Maquiavelo apoyó en secreto la decisión del Asesino, y estuvo al tanto de que Corella planeaba matar al actor durante una representación teatral de la muerte de Jesucristo que se daría en el Coliseo, por lo que optó por enviar mercenarios a ayudar a Ezio en su empresa.

Sin embargo, La Volpe llegó a sostener que Maquiavelo traicionó a la orden cuando sus informantes le dijeron que las posiciones de sus espías habían sido comprometidas por un agente desconocido. Ezio defendió a Maquiavelo y argumentó que él había aportado mucho a la orden para ser traidor, resaltando también su moralidad y compromiso. En efecto, después de rescatar a Pietro Rossi de Corella y llevarlo fuera del Coliseo para que recibiera atención médica, Ezio interceptó a un ladrón que creyó que había muerto durante el asedio de Monteriggioni, y éste, segundos antes de morir, confesó ser el traidor de su orden. El Asesino también logró salvar a Maquiavelo de una muerte segura llegando a La Volpe momentos antes de que éste atacase al erudito, exponiendo como prueba de la inquebrantable lealtad de Maquiavelo una carta que el verdadero traidor pensaba entregar al Papa. La Volpe, satisfecho con la prueba y nuevamente alegre de tener a Maquiavelo como jefe de su orden, habló tranquilamente con el hombre, quien expresó su aprobación del rescate de Pietro Rossi.

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Maquiavelo ascendiendo a Ezio a la cúspide de la Orden de los Asesinos.

No mucho después, los Asesinos se convirtieron en la principal facción opositora a los Borgia en el Estado Pontificio. Como resultado, Ezio Auditore convocó una sesión de ascenso para integrar a su hermana, Claudia, a la orden. Fue durante esta sesión que Maquiavelo, actuando como Gran Maestre de la orden, otorgó a Ezio el supremo rango de Mentor de los Asesinos, brindándole poderes plenos sobre la orden en todo el mundo.

Después de su ascenso, Ezio Auditore buscó consejo de Maquiavelo, quien, tras expresarle al Asesino su compromiso con su doctrina y su orden, recomendó actuar contra los Borgia de manera inmediata, ya que César y Rodrigo se reunirían esa misma noche, sentencia con la cual, Ezio Auditore partió nuevamente al Castel Sant'Angelo con el propósito de asesinarlos.

Alejandro VI fue eventualmente muerto a manos de su hijo cuando expresó su descontento con la mala administración de las campañas papales. Esto, a pesar de resultar ventajoso, dejó a Roma en un caos que se extendió por varias semanas. Sin embargo, César fue traicionado por Lucrecia y envenenado por su propio padre antes de que éste muriera, y, además, perdió la Sexta Pieza de Edén a manos de Ezio Auditore cuando el Asesino la recuperó dentro de la Basílica de San Pedro.

Desorientados y sin un líder, los Templarios se fueron de Roma, y César pidió ayuda a Micheletto Corella, quien, ignorando las advertencias del Papado de actuar con uso de la fuerza, reunió grandes compañías de mercenarios para ayudar al Capitán General en su momento más difícil. Los Asesinos, sin embargo, contrarrestaron todos sus intentos de controlar Roma, hasta que en diciembre de 1503, el recién electo papa Julio II dictó una orden de arrestro de César bajo los crímenes de traición, homicidio e incesto.

Maquiavelo, consciente de que César y Micheletto habían sido encarcelados en España, partió con Ezio Auditore en su busca.

La caza de César Borgia (1507)

Eventualmente, César Borgia eludió la orden de captura y huyó a la ciudad de Valencia, España, donde organizó un grupo de mercenarios en conjunción con Micheletto Corella. Preparando una intervención, Maquiavelo y Ezio Auditore marcharon a la ciudad, lugar en el que planificaron destruir el nuevo ejército formado de César Borgia.

Ezio Auditore logró destruir varias de las naves de defensa de los Borgia, empleando bombas manuales, otro invento de Leonardo da Vinci. Este acto provocó un caos en las filas de la armada que César y Micheletto estaban constituyendo, y el súbito cambio de eventos, así como las imprevisiones de su matón, provocaron que César adquiriera rabia hacia Micheletto y lo tachara de inepto, enemistándose con su mayor aliado.

Maquiavelo y Ezio lograron entrar en el Lobo Solitario, el barco militar insignia de César, en el que ambos Asesinos presenciaron desde un punto oculto una violenta disputa verbal entre Borgia y Corella. Al final, César fue víctima de un arranque de cólera hacia su aliado, culpándolo por todo lo que había pasado, e incluso ordenándole lanzarse fuera del barco. No obstante, antes de que el matón pudiera hacer nada, César extrajo una pistola y le disparó a Corella en el rostro, deformándole la cara por completo.

Ezio trató de atrapar a César Borgia mientras huía del barco, pero Maquiavelo atrajo la atención del líder militar, quien, en un acto desesperado disparó en dirección a éstos, hiriendo gravemente al erudito en el hombro. Ezio, buscando ayuda, llevó a Maquiavelo a un doctor cercano, que logró curarlo y aseguró a ambos asesinos que él estaría bien en un corto plazo.

No mucho después de recuperarse, Maquiavelo se reunió con Ezio una vez más en la ciudad, tras lo cual el Auditore aseguró que iría tras Borgia, quien en ese momento reunía un segundo ejército para asaltar la ciudad de Viana. Antes de partir, Maquiavelo le deseó buena fortuna a Ezio en su empresa.

Finalmente, César Borgia fue muerto a manos de Ezio Auditore durante una confrontación en Viana. Tras reunirse en Roma, los Asesinos discutieron dónde deberían dejar la Sexta Pieza de Edén, llegando al consenso de guardarla dentro de la cámara subterránea de la iglesia Santa María Aracoeli, que atravesaba por completo el Coliseo Romano.

Últimos años y legado intelectual y político

«No hay nada más peligroso que tener la razón cuando la autoridad establecida de por sí es errada.»
―Maquiavelo

Es posible que Maquiavelo dejara de involucrarse participativamente después de que Ezio Auditore fuese designado Mentor de la Orden, ya que para la segunda década del siglo XVI, Julio II se había aliado con los Asesinos y facilitó muchos de los intereses de la orden en Roma.

No obstante, Florencia dejó de estar bajo el control de los Soderini—quienes habían investido a Maquiavelo como subsecretario de la Segunda Cancillería—y fue depuesta nuevamente a los Médicis, bajo el gobierno del nieto de Lorenzo el Magnífico. Los Médicis acusaron injustamente a Maquiavelo de conspirar en su contra por haber sido partidario y elemento esencial del gobierno inmediatamente anterior, por lo que lo torturaron prolongadamente, aunque lo exiliaron por falta de pruebas.

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Nicolás Maquiavelo como erudito florentino durante el siglo XVI; retrato por Santi di Tito.

En su exilio en San Casciano, Maquiavelo se dedicó a desarrollar una tesis política que visualizaba a los escenarios diplomáticos como una compleja ciencia, fomentando sus nuevas doctrinas en los ejemplos históricos antiguos y contemporáneos, y también en las lecciones impartidas por sus mentores durante su juventud y su carrera escolástica. La tesis del "maquiavelismo" resultó revolucionaria para la época, pero con el tiempo fue estudiada con la profundidad meritoria y aceptada como una justa evaluación de la realidad de la política como consecuencia de la necesidad de los hombres de Estado por hacer cumplir siempre el logro de sus intereses privados a expensas de los demás. Maquiavelo argumentó que el hombre de Estado debía renunciar a lo que conocía como "moral humana", concepto en su mayoría basado en percepciones religiosas de la realidad, pero que de nada era efectiva en la hipocresía de los escenarios diplomáticos. También era claro para Maquiavelo que la mente del hombre de Estado debía ser capaz de tomar las decisiones adecuadas, aunque estas fueran consideradas del todo contrarias a lo que era éticamente correcto.

Naturalmente, las doctrinas filosóficas y sumamente realistas que Maquiavelo desarrollara en el ensayo El príncipe y en el tratado Del arte de la guerra, desencadenaron una poderosa intervención de partes con intereses opuestos y que residían más que todo en el dogmatismo religioso más medieval que progresista.

Adicionalmente, Maquiavelo escribió la comedia La Mandrágora, una sátira política que fijó las bases de la dramaturgia y que es ampliamente considerada como el primer gran drama teatral del Renacimiento. Es posible que para 1522, Maquiavelo y Ezio Auditore hayan seguido siendo amigos cercanos, ya que durante ese año, la esposa de Auditore llevó a sus dos hijos a ver una función de La Mandrágora.

Maquiavelo siguió siendo consultado por los Médicis durante los años venideros, y le fue comisionada la redacción de la primera historia de Florencia, a la que tituló Las Historias Florentinas y dotó de ocho volúmenes.

Apariciones

Notas y referencias

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