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«Defender los principios de nuestra Orden y todo lo que representamos. No divulgar nuestros secretos ni la naturaleza de nuestro trabajo. Hasta la muerte… cueste lo que cueste. Este es mi nuevo credo. Soy Shay Patrick Cormac, templario del Rito colo… del Rito americano. Ahora soy un hombre mayor, más sabio quizá. Ha terminado una guerra y una revolución, y está a punto de comenzar otra. Que el Padre del Entendimiento nos guíe a todos.»
―Shay Cormac, 1776[fte]

Shay Patrick Cormac (1731 - ¿?) fue un marinero estadounidense de familia irlandesa que, tras la muerte de su padre, se unió a la Orden de los Asesinos; no obstante, su conflicto con esta le llevó a unirse a la Orden de los Templarios, convirtiéndose en uno de los más famosos cazadores de Asesinos de todos los tiempos. Nacido de inmigrantes irlandeses en Nueva York, Cormac creció en alta mar junto a su padre, un marinero que le enseñó a pelear con espada y pistola. Cuando su padre murió durante una tormenta, el joven marinero dejó su oficio y cayó en una vida de excesos y peleas en tabernas, solo para ser salvado por su amigo de la infancia, Liam O'Brien, quien ahora pertenecía a los Asesinos Coloniales.

Vida temprana

Shay: «Yo me gano mi suerte, Liam.»
Liam: «Hace años que te oigo decir eso, pero no te ha valido de mucho. ¿O la gastas toda en librarte de los problemas?»
— Shay Cormac bromeando con Liam O'Brien[fte.]

Shay Patrick Cormac nació en 1731 en la ciudad de Nueva York, una colonia británica a la que habían emigrado sus padres, unos irlandeses procedentes de Dublín. Dado que su madre murió en el parto, y su padre estaba ocupado trabajando para la marina mercante, Cormac tuvo que ser criado por su tía, viviendo en uno de los barrios más duros y pobres de la ciudad. Shay solía visitar a su padre en los muelles de la ciudad, y fue en una de esas ocasiones cuando conoció a Liam O'Brien, otro hijo de inmigrantes irlandeses, quien le enseñó a defenderse.[1] En 1736, O'Brien se vio envuelto en un crimen, del que salió gracias a su padre, quien decidió morir en su lugar; este hecho provocó que se distanciase de Cormac un poco, aunque los dos continuaron siendo amigos.[3]

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Cormac y O'Brien como miembros de la Hermandad de los Asesinos.

A la edad de ocho años, para cuando Cormac ya tenía reputación de púgil, su padre lo invitó a unirse a él en sus aventuras marítimas. El joven, aún sabiendo que echaría de menos a O'Brien, aceptó la propuesta, dispuesto a vivir nuevas experiencias. De forma que pudiese ayudar ante ataques piratas, Cormac fue enseñado por su padre a luchar con espada y pistola, un entrenamiento que le resultaría útil, pues el joven llegó a abatir a un capitán pirata en un duelo. Padre e hijo continuaron juntos hasta 1747, cuando una tormenta cobró la vida de su padre. Shay dejó la vida de marinero y pasó un tiempo vagando en Nueva York de taberna en taberna, buscando bebida y peleas por igual. Al año siguiente, Cormac se reencontró con O'Brien, quien lo sacó de ese insalubre modo de vida y le presentó a Aquiles Davenport, su Mentor en la Orden de los Asesinos Coloniales, así como el Credo que seguían él y sus hermanos.[1]

Cormac aceptó unirse a los Asesinos Coloniales, formando oficialmente parte de su orden desde 1749, cuando conoció a sus instructores: Hope Jensen, Kesegowaase, Louis-Joseph Gaultier,—con quien se llevó mal desde el primer momento—, y O'Brien;[1] este recibió la tarea secreta de vigilarlo de cerca.[3] Como Asesino, Cormac recibió entrenamiento físico de todo tipo: de combate, de sigilo y de supervivencia, los cuales practicaba en la Hacienda Davenport. Por este tiempo, Cormac adoptó su frase particular, que él se ganaba su suerte, es decir, que su destino no dependía de ningún poder superior ni de nadie, tan solo de sí mismo.[2] A pesar de haberse unido a los Asesinos, Cormac albergaba dudas respecto a su causa, las cuales comentaba a su amigo Liam, por mucho que aumentasen con el tiempo.[1]

En enero de 1752, Cormac y O'Brien fueron enviados a Port-Menier, Canadá, donde tenían que reunirse con Gaultier con un fin que se decidió no revelar a Shay. Mientras el Asesino más experto se dedicaba a cazar, el más joven lo atacó por sorpresa, casi atrapándolo. Los dos bromearon un rato, durante el cual Cormac dijo que estuvo a punto de conseguir superarlo, y admitió que los problemas le seguían a todas partes. Al oír sonido de cañones, los dos Asesinos decidieron unirse a Gaultier, aunque O'Brien siguió sin decir para qué estaban en ese lugar. Cuando la pareja se reunió con el canadiense, este inició una pelea con Cormac, el cual se burló de la pérdida de los hombres de Gaultier, asegurando que este era tan solo un hombre pretencioso que no sabía pelear.[2]

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Cormac rodeado de soldados británicos.

Después de un breve combate, O'Brien los separó, y pudieron hablar del estado de la misión: los hombres del Chevalier de la Vérendrye huyeron, y los contrabandistas con los que se iban a reunir habían sido capturados por los británicos. O'Brien entregó a su amigo una espada y una daga para combatir, y ambos se dirigieron al campamento británico, dejando a Gaultier curando a sus hombres. El dúo ejecutó a todos los soldados de la armada sin ser detectados, gracias a sus esfuerzos combinados y la capacidad de Cormac de recordar su entrenamiento, tal y como O'Brien le había aconsejado. Finalmente, los dos Asesinos abordaron una corbeta de guerra británica anclada al lado del campamento. Aunque Cormac se vio rodeado por varios soldados que emergieron del interior de la nave, pudo deshacerse de ellos con ayuda de Liam y el Chevalier, que llegó en ese momento.[2]

Los Asesinos tomaron la corbeta con intención de llevar a Gaultier hasta su barco, el Gerfaut, y Cormac aprovechó para reclamar la nave como suya. Entonces, se decidió que la nave se llamaría Morrigan, una nueva adición a la armada de los Asesinos, aunque el canadiense no dejase de criticar la calidad del Morrigan, el capitán sería Cormac, y el oficial de cubierta sería O'Brien. Después de que los irlandeses explicasen la elección del nombre de Morrigan, en honor a la diosa céltica de la guerra y la oscuridad, se toparon con que el Gerfaut estaba siendo asediado por barcos británicos. Viendo el nerviosismo del Chevalier por la situación, Cormac se esforzó en manejar el barco y dar órdenes de la forma más eficiente, logrando defender el navío de guerra francés de sus atacantes. Con Gaultier regresando a su nave contento, admitiendo que el Morrigan aún podía ser útil, los dos Asesinos decidieron retornar a la Hacienda Davenport.[2]

Tras la pista de los artefactos

Poco después, Shay y Liam volvieron a la Hacienda Davenport, sede de los Asesinos Coloniales, y fueron testigos de la llegada del famoso Asesino Adéwalé. Mientras que el ex-pirata se reunió con Aquiles, Shay continuó su formación bajo la guía de Liam, Hope, y Kesegowaase, antes de reunirse con Aquiles para recibir su nueva misión: rastrear y adquirir dos artefactos misteriosos de la Primera Civilización, conocidos como el Manuscrito Voynich y una Caja de los Precursores.

Después de reunirse con La Vérendrye y su informante Le Chasseur, Shay viajó por primera vez a Mount Vernon, hogar del Templario Lawrence Washington y su hermano George, para interceptar un paquete que llegaba para Lawrence. Tras infiltrarse en los terrenos de la mansión, Shay descubrió el contenido del paquete que era una especie de rifle de aire comprimido y que terminó robando para él; luego Shay fue testigo de una reunión entre Lawrence y otros tres caballeros: Samuel Smith, James Wardrop, y Jack Weeks. Lawrence asignó la tarea a Smith y a Wardrop de proteger la caja y el manuscrito, respectivamente, antes de despedirse. Entonces Lawrence caminó por los jardines de su casa mientras se celebraba una fiesta, esto le dio la oportunidad de Shay de asesinarlo entre la multitud y escapar en su corbeta.

Unos meses más tarde, Shay rastreó a Samuel Smith en el mar, que trató de escapar con la caja en su poder. Aunque la goleta de Smith llevó al "Morrigan" en una persecusión por el Atlántico e incluso lanzó en aceite en llamas sobre las olas, Shay logró alcanzarlo y, finalmente, asesinó a Smith en la isla de Terra Nova, reclamando la caja para los Asesinos.

Dos años más tarde, en 1754, ya las tensiones entre los franceses y los británicos se intensificaron al borde de la guerra, Shay viajó a Albany, Nueva York, para eliminar a James Wardrop. Después de observar a William Johnson y Benjamin Franklin en el Congreso de Albany, Shay llegó a encontrar y asesinar a Wardrop y recuperar el manuscrito, sin tomar en cuenta las alegaciones de Wardrop de que estaba poniendo en peligro al mundo.

Con los dos artefactos en su posesión, Shay y Hope pidieron la ayuda de Franklin para activar el dispositivo. Desgraciadamente, a Franklin le robaron los materiales para su pararrayos y Shay se comprometió a recuperar todo. Shay logró recuperar las piezas y Franklin creó un montaje para captar la energía de un rayo, Shay vio como la electricidad de la máquina de Franklin activó la caja. Una proyección del mundo apareció, una luz brillante apareció sobre la probable ubicación de un templo de la Primera Civilización en Lisboa, Portugal. Shay le informó a Aquiles, dándole la misión de viajar a Lisboa, investigar el templo, y traer de vuelta cualquier Fragmento del Edén que pudiera encontrar en su interior.

Desastre en Lisboa

Al llegar a Europa en 1755, Shay se dirigió a la Catedral de los Santos en el corazón de Lisboa. A medida que el padre daba la misa, Shay se movía por el techo de la estructura y fue capaz de revelar la entrada al templo.

Shay se acercó al Fragmento del Edén - un brillante artefacto con forma de estrella suspendida sobre un pedestal - y la quitó de su lugar. Sin embargo, la extracción de la pieza provocó un terremoto en toda la ciudad. Shay logró salir del templo, corrió a través de la ciudad mientras los edificios colapsaban y mataban a cientos de civiles al caer sobre ellos. Moviéndose rápidamente, Shay fue capaz de escapar y saltar al mar. Luego nadó hasta su barco y navegó para las colonias.

De vuelta en la Hacienda, Shay irrumpió en la casa y acusó a Aquiles de enviarlo a la misión sabiendo el peligro podría causar el quitar el fragmento de su lugar. Aunque Aquiles insistió en que no sabía nada sobre la posibilidad de desencadenar un terremoto, Shay sostuvo que lo mismo había sucedido en Puerto Príncipe hace tres años y que había matado a cientos de inocentes bajo la orden de Aquiles.

Negandose a servir bajo un hombre que podía tolerar la destrucción masiva de ciudades y la pérdida de vidas inocentes, Shay decidió robar el Manuscrito para evitar que otras ciudades corrieran la misma suerte. Se infiltró furtivamente en la casa esa noche, Shay tomó el artefacto y estaba a punto de hacer su escape antes de que Aquiles le encontrara. Cuando el Mentor trató de detener a su discípulo, los dos lucharon, y Shay saltó a través de una ventana rota. Con los Asesinos dando le caza en todo la Hacienda, Shay se dirigió a un acantilado con vista a la bahía antes de ser detenido por el resto de la Hermandad. Él intentó saltar al acantilado, pero Liam le disparó e hirió a su antiguo amigo en el hombro. Shay cayó a las rocas, y los Asesinos le creyeron muerto, y el Manuscrito, perdido en el mar.

Encuentro con los Templarios

Algunas semanas más tarde, Shay se despertó en una casa en la ciudad de Nueva York, donde estaba siendo atendido por Barry y Cassidy Finnegan. Cuando la casa de los Finnegan fue atacada por miembros de una pandilla local, Shay llegó a su rescate y dio una paliza a los bandidos. Antes de ir a acabar con la banda, Cassidy le entregó las ropas que pertenecieron a su hijo, mientras que Barry le devolvía sus armas a Shay. Armado, una vez más, Shay atrapó a uno de los miembros de la pandilla y se enteró de la ubicación de su escondite.

Al infiltrarse al complejo, Shay bajó su bandera y mató a su líder, llevándolos fuera del barrio y dio el control a los británicos. Luego fue interceptado por George Monro, un coronel del ejército británico que era amigo de la familia Finnegan. Caminando por las calles con el oficial, Shay captó un breve bosquejo de la filosofía de los Templarios a través de las palabras de Monro. Los dos se reunieron una vez más en el hogar de los Finnegan y discutieron su próximo movimiento para eliminar a la pandilla de la zona. Monro ordena a Shay detener la ejecución de Christopher Gist, uno de sus aliados que la banda había capturado y tenían previsto colgarlo en breve. Shay consiguió detener la ejecución y matar a los miembros de la banda, salvando la vida de Gist.

Shay se sorprendió al darse cuenta de que la nave que usaba la pandilla no era otro que el de "Morrigan". Gist le sugirió reclamarla de nuevo, y mostró a Shay cómo eliminar los últimos miembros de la pandilla en la zona. Gist entonces reunió a sus hombres del barrio para ser la nueva tripulación del "Morrigan" y pidió que fuera su primer oficial, una oferta que el joven aceptó fácilmente. Los dos a continuación se dirigieron a Albany para completar otra tarea para Monro.

Se reunieron con el coronel en los muelles de Albany, ahí Shay se enteró de que un fuerte francés cercano estaba causando problemas significativos para las operaciones del coronel en la zona, así como que representaba una posible amenaza para la seguridad de la región. Después de asaltar un almacén cercano para obtener los recursos necesarios para hacer al "Morrigan" más poderoso, Shay atacó y sometió a la fortaleza y a todos los soldados que la protegían. Mientras se abría camino por el complejo, Shay irrumpió finalmente en la sala de guerra y encontró a su viejo amigo Le Chasseur, armado y esperándolo. Los dos se batieron en duelo, saliendo Shay victorioso, y Le Chasseur reveló que un grupo de delincuentes en Nueva York estaban detrás de la creación de un gas venenoso que planeaban utilizar contra el ejército británico. Decidido a detener a los criminales, Shay se dirigió de nuevo a la ciudad.

Ya de regresó a la ciudad, Shay se volvió a encontrar con Monro, quien le habló sobre una "mujer intimidante" que había les ordenado a un grupo de criminales preparar grandes lotes de gas tóxico dentro de la ciudad, y que esta poción se utilizaría contra la población civil, así como contra el ejército. Monro luego encomendó a Shay reunirse con Benjamin Franklin, tomándole poco tiempo en llegar a la casa del inventor, al mismo tiempo temiendo que su antigua amiga Hope había sido la mujer de la que habló Monro. Aunque Franklin se sorprendió al ver a su viejo aliado - ya que Hope le había dicho que Shay había simplemente "desaparecido" - sin embargo, le entregó al joven un prototipo de lanzagranadas que Hope le había pedido que hiciera. Shay llegó a localizar la fábrica de cerveza donde hacían el veneno, donde pudo destruir los tanques de gas con la ayuda del lanzagranadas, y finalmente le puso fin a la producción del veneno.

Después de terminar su misión, Shay se reunió con Monro y Gist en una azotea cercana, donde acordaron que las acciones de Shay habían salvado innumerables vidas. Mientras veían las ruinas y el humo de la fabrica destruida, se les unieron Jack Weeks y William Johnson, quien también felicitó a Shay debido a su trabajo antes de que el grupo fuera a una taberna cercana para celebrar su pequeño éxito.

En el transcurso del próximo año, Shay apoyó al coronel, y por extensión los Templarios, en una gran variedad de maneras, demostrando ser un digno candidato para ser convertirse en un miembro más en la Orden.

Asedio a Fort William Henry

Aproximadamente un año después de su deserción de los Asesinos, Shay entró al camarote del capitán de "Morrigan" y descubrió una extraña carta y un paquete. Al abrirlo, encontró el Manuscrito en su interior. Shay luego leyó la carta, escrita por el coronel Monro, y descubrió la plena participación del funcionario en su rescate y recuperación después de los eventos sucedidos en la Hacienda Davenport. Habían sido hombres de Monro quienes habían encontrado a Shay después de su caída en el océano, y luego lo llevaron a la casa de los Finnegan para sanar.

Leyendo, Shay se enteró de la asignación de Monro a Fort William Henry y las terribles condiciones que el coronel enfrentó en Albany. Una alianza franco-nativa ponía en peligro la seguridad de la fortaleza, y los refuerzos de William Johnson nunca había llegado para ayudar a las tropas de Monro. Sospechando que el Asesino Kesegowaase había participado en el ataque, zarpó para la posición de Monro. En su lugar, se encontró con Jack Weeks, quien habían estado esperando los refuerzos de Johnson en la orilla. Weeks después señaló a Shay la dirección del grupo de Monro, patrullando en el bosque.

Luchando contra los acechadores de los Asesinos, Shay se reunió con el coronel y lo escoltó a la seguridad del "Morrigan". Cuando llegaron al barco, Kesegowaase apareció en la orilla, enfurecido porque Shay había sobrevivido y se alió con los templarios. Antes de que el Asesino pudiera saltar a la cubierta de la Morrigan, la tripulación lanzó un barril de pólvora en el muelle, donde explotó y marcó con una cicatriz el rostro de Kesegowaase.

Habiendo salvado a Monro, Shay volvió su atención a sus aliados - el regimiento que iba a ser enviado de Johnson, quienes eran atacados por las fuerzas francesas; y la tribu Oneida, cuyo pueblo había sido atacado y capturado por matones de los Asesinos. Sin perder tiempo, Shay consiguió rápidamente ayudar a ambas partes, fortaleciendo del ejército de Monro. Con sus números reforzados, el coronel viajó a Albany, anticipando el inminente ataque franco-indio.

Algún tiempo después, Shay navegó a Albany, donde encontró a la ciudad siendo sitiada por el ejército francés. Con las tropas francesas y militantes Asesinos asaltando los edificios de alrededor, Shay llegó a la fortaleza con Monro atravesando las hordas enemigas pasando inadvertido. Al ver Kesegowaase entre los atacantes, Shay le perseguió y logró derribarlo con un cañón Puckle. Finalmente, logró estrangularlo con su propio tomahawk.

Antes de morir, Kesegowaase mostró el despreció que tenía por la nueva actitud Templaria de Shay, al comentar que estaba perdiendo el tiempo, y que Monro ya estaba muerto. Cuando Shay exigió respuestas, Kesegowaase simplemente pronunció "Liam", antes de morir.

Temiendo lo peor, Shay corrió por la ciudad hacia los muelles, hasta que encontró una casa cercana envuelta en llamas. Luego, uno de los soldados de Monro le dijo Shay que su comandante todavía estaba dentro, así que corrió hacia el edificio en llamas y llevó Monro exterior. Sin embargo, ya era demasiado tarde: Monro había sido mortalmente herido por Liam, y el Manuscrito, que Shay le había dado poco antes, había sido robado. En sus últimos momentos, Monro se quitó su anillo templario y se lo confió a Shay antes de sucumbir a sus heridas.

Más tarde, Shay fue incluido en el Rito colonial de la Orden del Temple ante el Gran Maestro Haytham Kenway y otros templarios, incluyendo Gist y Charles Lee.

Batalla de Louisbourg

En junio de 1758, al poco tiempo de ingresar formalmente a la Orden del Temple, Shay le habló al Gran Maestro Haytham Kenway sobre sus experiencias con los Asesinos y con el yacimiento de Lisboa. Al terminar la conversación, Haytham le asigna la misión de ir al fuerte de Louisbourg.

Shay se reunió junto con Haytham y Gist cerca de Louisbourg con James Cook, capitán de un navío de guerra de la Royal Navy. Ahí, ambos capitanes, junto con el Gran Maestro, hablaron sobre las repercusiones que podría tener el éxito o el fracaso de la batalla. Terminando de discutir, el capitán Cook le cedió el mando de su nave para la batalla. Posteriormente, Shay se dirigió al sitio de la batalla junto a dos aliados británicos hasta que encontró a la flota francesa y logró hundirla. Tras la batalla, Shay pudo ver al "Experto Crede" y a Adéwalé quien apoyaba a los franceses. Adéwalé les tendió una trampa en la cual fueron emboscados por varios brulotes y la restante flota francesa, pero Shay logró acabar con todos los enemigos dando pase a la flota británica de entrar al territorio francés. Desgraciadamente, Adéwalé huyó de la batalla, provocando el enojo de Haytham y la promesa de Cormac de acabar con la vida de la leyenda del Caribe.

Personalidad y características

Shay solía ser un joven temerario. No se tomó en serio su rol como Asesino y era frívolo; no por que no creyese en la causa, sino por que era joven e imprudente. Sin embargo, respetaba el Credo, especialmente con el precepto de no matar civiles, cosa que se demostró cuando ocurrió el terremoto de Lisboa, hecho que le llevaría a unirse a los Templarios. Para cuando se unió a la Orden Templaria, lo había hecho para evitar que los Asesinos matasen mas inocentes, sumando que finalmente fue adoctrinado a la causa Templaria. A pesar de asesinar a sus antiguos hermanos, mostraba algunos arrepentimientos, como su antiguo amigo Liam, o Hope Jensen, hacia quien tenia sentimientos románticos.

Equipamiento y habilidades

Shay parecía ser un habilidoso capitán, adepto en la navegación del Morrigan por las heladas aguas del Atlántico del Norte y, al igual que los otros Asesinos previos a él, un corredor muy capaz. Shay también era un buen espadachín, utilizando dos armas a la vez de forma muy eficiente.

Entre su arsenal de armas, contaba con su hoja oculta, una espada larga emparejada con una daga, un lanzagranadas y un rifle de aire – siendo estos últimos dos prototipos desarrollados por la Orden Templaria.
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El menú de selección de armas es exactamente el mismo, lo cual está bien, ya que el funcionamiento es el mismo.

  • Armas cuerpo a cuerpo: doble hoja oculta, puños y espada+cuchillo (estas armas no pueden usarse solas).
  • Pistolas (sólo dos, al menos en este punto de la historia), bombas de humo, dardos de cuerda y monedas
  • Rifle de aire: puede disparar, sin hacer ruido, dardos buscapiés (permiten explotar barriles de pólvora, y aunque no causan un daño grave pueden usarse en contra de enemigos, aparte de estas capacidades sirven de distraccion para evitar enemigos), dardos somníferos (quien lo recibe se queda dormido unos segundos) y dardos enloquecedores (a quien se dispara, enloquece y pelea contra cualquiera).
  • Granadas (se disparan con el rifle de aire, y tienen un área de efecto allá donde caen) estas permiten destruir paredes delgadas de tablones de madera: hay los mismos tipos de efectos que los dardos (buscapiés, gas somnífero y gas enloquecedor).

Entre bastidores

Shay Cormac es el protagonista de Assassin's Creed: Rogue, un videojuego de Ubisoft disponible a partir del 13 de noviembre de 2014 para Xbox 360, y PlayStation 3. Es el primer Templario en protagonizar enteramente un videojuego de la saga, aunque ya se había jugado anteriormente con Templarios en el modo multijugador de entregas anteriores, y como Haytham Kenway en el modo individual de Assassin's Creed III.

Apariciones

Notas y referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Assassin's Creed: Rogue — Base de datos: Shay Patrick Cormac
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 2,7 Assassin's Creed: Rogue
  3. 3,0 3,1 Assassin's Creed: Rogue — Base de datos: Liam O'Brien

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